Nacionalismo canario, o sea, CC y NC, une manos con el PSOE en busca del arca perdida, que no es otro sino el bolón histórico que adeuda el Estado a las Islas.
En términos cuantitativos se traduce en unos 1.100 millones de euros al incluir el déficit sanitario y la pérdida de competitividad por la lejanía e insularidad, 2 conceptos que todavía no asume la metrópoli por más que los medios, la publicidad, el Parlamento, los partidos y hasta Bruselas repiten hasta la saciedad.
Román Rodríguez y José Miguel Barragán, ajedrecistas avezados de ese complejo puzzle llamado Nacionalismo canario, acudieron a Madrid a un despacho cerca de Moncloa con Rafael Simancas y Adriana Lastra, las 2 espadas de Pedro Sánchez en el pacto de investidura tras el 10N.
En su cuenta de Twitter, Román Rodríguez valoró la reunión con tono de cierta prudencia: «Primera toma de contacto con el PSOE para negociar la posible investidura de Sánchez. Un cordial encuentro en el que trasladamos la disposición de los nacionalistas canarios para negociar el desbloqueo de la actual situación política, una vez se esclarezca la posición de ERC«.
A continuación el presidente de NC y número 2 del Gobierno reivindicó las cláusulas históricas: «Además de las cuestiones de Estado, los nacionalistas canarios vamos a exigir el respeto de nuestro Régimen Económico y Fiscal y del Estatuto de Autonomía, la defensa de nuestras singularidades en Europa y el cumplimiento de los Presupuestos Generales del Estado de 2017 y 2018«.
Al fin y al cabo, 2 votos son 2 votos para Sánchez y mucho para los nacionalistas a medio y largo plazo.




























