Mujeres que son ‘Lulú‘, ¿Todas o ninguna? Y Dios hizo a la mujer ‘porque no era bueno que el hombre estuviera solo‘. Pero…¿seguro que la hizo así?
No debe sorprendernos que el personaje inicial de ‘Lulú’ fuera creado por un hombre. El autor teatral alemán Frank Wedekind (1864-1918), bautizó como ‘Lulú’ a su protagonista femenina de la ópera del mismo nombre.
‘Lulú’ retrata a una bella mujer como una fuerza salvaje y hermosa de la naturaleza. Como ese paradigma de la sexualidad femenina tan temido como estereotipado por tos hombres, que ‘aceptaban’, todos, su seducción hasta perder la cabeza.
Pero…¿quién se desvanecía realmente? Esa colección de hombres, extensiones todas del ‘pensamiento patriarcal’ que concibió tal personaje desde tiempo atrás (en sus diferentes versiones, empezando por las propias religiones)…
Quizá, por el contrario, Lulú, como icono de todas y cada una de las mujeres ‘victimizadas’ o señaladas culpables de un modo u otro…
Paco Bezerra, autor de esta nueva ‘Lulú’ que se sube al escenario de un teatro (en este caso, el del Cuyás, durante este fin de semana), huye, a Dios gracias, de los tópicos de semejante estereotipo impuesto (casi ancestralmente).
Y nos introduce en una realidad necesaria y muy actual de todas las mujeres reales que pueden ser la verdadera Lulú. Sólo por ello, ya merece más que aplausos. Por romper tabúes y zarandear las piezas sobre el tablero, removiéndonos a todos desde dentro.
Recordemos, sólo como apunte, lo que decía Ramón del Valle Inclán en su obra ‘La cara de Dios’, allá por 1900… “La mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerda siempre. Esas mujeres son desastres de los cuales quedan siempre vestigios en el cuerpo y en el alma. Hay hombres que se matan por ellas; otros que se extravían”.
Coincidiremos todos en que, si bien la primera frase puede salvarse, lo que sigue a continuación, esto es, el hecho de calificar a ciertas mujeres como ‘desastres’ y responsabilizarlas de la comisión de un delito, tildándolas de verdaderas inductoras y responsables de la ruina de los hombres, es inadmisible.
Y Machista con mayúsculas, negrita y subrayado. Si a ello le añadimos toda la casuística que acompaña a las cifras de la ‘Violencia de género’ en la actualidad, dan ganas de levantarse y gritar: ‘Yo soy Lulú’. A modo de #JeSuisCharlie o, mucho antes de las redes sociales, ‘Yo soy Espartaco’…para dar la cara por todas y cada una de ellas.
Tal y como decía el propio Paco Bezerra, en su presentación junto a María Adánez (protagonista): “A lo largo de los siglos, los varones siempre han fantaseado sobre la condición de la mujer como entidad demoníaca. Me atrevería a decir que la principal causa de esta visión es la religión. Siempre se la ha retratado como un ser inferior. Y a esta visión también ha contribuido la literatura y las artes”.
Nos alegramos pues de esta Lulú, concebida por el dramaturgo almeriense como ‘una y todas las mujeres’. Sobre todo, en una semana en la que tanto han dado de sí las campañas de ‘Me Too’ y ‘Time’s Up’. Y no sólo en las alfombras rojas de Hollywood, sino en su respuesta internacional, tanto en la prensa como con el contra-manifiesto firmado en París…
¿Cuál de las dos es Lulú? No dejes de asomarte al espejo del Cuyás.

























