Ana Esmith es Miss Beige, icono de la contra-cultura europea.

“Nadie espera a la Inquisición española”, decían los Monty Python en ‘La vida de Bryan’. Pero, en realidad, a quien no espera nadie es a Miss Beige…

Y si no sabes de quién te hablo, sencillamente, es que hace algún tiempo que no te paseas por donde debes; que no has pisado el ágora de la contra-cultura más europea de los últimos tiempos; o simplemente, estás ahogándote en tu propio mundo saturado de ruidos, ‘likes’ y todos los filtros habidos y por haber que, por supuesto, han decidido otros por ti.

Miss Beige es el alter-ego de la artista Ana Esmith (y no intentes suprimir la ‘E’ inicial de este apellido). Periodista, actriz y ‘performer’ con universo propio, capaz de transformar la ciudad en escenario y a los transeúntes en actores de reparto, junto a ella.

Miss Beige, en una performance en plena calle.

Después de vivir durante 15 años en el Reino Unido, un buen día, Ana decidió vestirse toda entera de beige a su regreso a Madrid, tras encontrarse un traje de poliéster y color beige en el mercadillo del rastro de la capital.

Le pareció que, siendo el color más aburrido y contrario a ella, mantenerlo toda una década era, sin duda, una actitud política y contestatariamente reivindicativa. Feminista y justiciera.

Toda una revolución silenciosa de esta mujer que ni sonríe ni habla, pero lo dice todo frente a un mundo mucho más homogéneo que su sempiterno ‘look’ beige. Su talante y su actitud son toda una provocación para el público que se ve interpelado más allá que ella misma.

La obra de Ana Esmith cruza fronteras. En la foto, en una de sus piezas en Arco, Madrid.

La ocupación, por derecho, del espacio público y sin dar ningún tipo de explicaciones, ya lo dice todo. La ironía como humor y el gesto neutro como grito sordo son su carta de presentación; y la sorpresa de todo aquel que no sabe cómo reaccionar.

Contenida y toda de beige, enfundada en guantes de idéntico color y pequeño bolso monocolor, pero con un martillo dentro, que denota toda una contundente declaración de intenciones ante la sociedad que corre ruidosa.

Ana Esmith no interpreta un personaje, ella es Miss Beige, a la que le permite reírse sin sonrisa ni complacencia de todo aquello que reprueba. Su mutismo descoloca, y mucho… Aún resuenan los ecos de cuando llevó su performance ‘Paseo en_ GLOVO’ a la Feria ARCO de Arte en 2020.

Miss Beige se atreve hasta con uno de los símbolos de la España patria.

Miss Beige se limitó a deambular con una mochila de reparto de ‘Glovo’ a la espalda entre marchantes de arte, artistas, gestores y visitantes… Ni se sabe el número exacto de instantáneas que fueron tomadas de las horas allí compartidas, sin más.

Miss Beige, con su color neutro confronta esa invisibilidad femenina que viene impuesta por la uniformidad del encanto que se espera de la mujer, entre otras muchas cosas de una sociedad que parece acatar las decisiones algorítmicas de otros.

Miss Beige estuvo en 2025 en Lanzarote, hasta ‘tomando el sol’ en medio de paneles solares.

Ana/Miss beige lleva una década haciéndonos notar lo invisible y el humor como la forma más seria de hacer arte. Su cuerpo como intervención y su discreción como rebeldía… “¡Se siente, se siente, el beige es incluyente!”… Y por favor, que nadie se pierda su última intervención (en la calle, por supuesto), ‘Secretos de alcoba’. Una verdadera performance de ocupación pública con el elemento más íntimo que puede existir: la cama.

Hace sólo diez días fue en Almería (y hace cuatro meses en París, delante de la tienda de Louis Vuitton), pero mañana podría ser aquí, en la calle de atrás. Así que… ¡Silencio, se rueda!