Putin dialoga con Mohamed VI en el Kremlin (Fotografía Sputnik).
Putin dialoga con Mohamed VI en el Kremlin (Fotografía Kremlin).

Por J.S. Mujica

Marruecos compra a Rusia su primer submarino, con 18 misiles antibuques, por 300 millones de euros, con el fin de controlar las aguas próximas a Canarias y la salida al Mediterráneo por El Estrecho.

El acuerdo se cerró hace una semana durante la visita a Moscú del rey Mohamed VI.

Se trata de submarino moderno, de la clase Amur-1650, de 72 metros de eslora, equipado con 18 misiles antibuques, seis lanzadores de torpedos, capacidad para sembrar minas y un sistema de combate de última generación.

El submarino estaría operativo este mismo año en el nuevo arsenal marroquí Ksar Sghir, próxima a Tetuán, situada frente a Gribraltar y a la base naval hispano-americana de Rota.

El eje Moscú-Rabat supone un salto sin precedentes, que ayudaría incluso a neutralizar la crisis del Sáhara. Rusia mantiene estrechos vínculos con Argelia, enemigo histórico de Marruecos, hasta el punto que podría abrirse una vía de diálogo, roto desde 1994.

Memorándum histórico

El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó un memorándum con el monarca alauita que incluye la lucha contra el terrorismo internacional, la cooperación pesquera, las prospecciones mineras (fosfatos), el impulso al turismo cono vuelos regulares y la compra de productos hortofrutícolas como tomates y naranjas.

Mohamev VI pasó 72 horas en la capital moscovita después de que Putin anunciara la salida de las tropas rusas de Siria, y tan solo dos días después de la visita relámpago al Kremlin del presidente de Israel, Reuvén Rivlin.

Rabat acudió a la mesa con Putin tras romper todos los lazos diplomáticos con la UE por la sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo, que anula el Tratado de Libre Comercio para la venta de frutas y hortalizas producidas en El Sáhara español.

Marruecos es el primer beneficiario de la ayuda financiera de la UE en lo que respecta a vecindad, con 200 millones al año. Sólo Canarias tiene asignados programas por valor de 40 millones de euros para  cooperar con Marruecos en la agenda 2014-2020.

Además de contar con un estatus de socio preferente, Bruselas recurrió el fallo del Alto Tribunal con el fin de recomponer, sin éxito, las relaciones.

Fue a su vuelta a Rabat, cuando Mohamed VI avisó que tomaría medidas por la visita del secretario general de Naciones Unidas, Ban-Ki Mon, a los campos de refugiados de Tinduf (Argelia) y por las alusiones que mostró contrarias a las tesis soberanistas de Marruecos sobre El Sáhara.

La amenaza tomó cuerpo este pasado fin de semana, con la expulsión de 82 civiles de la Minurso del Aaiún. Todos se encuentran desde el domingo en Gran Canaria.

En medio de este avispero institucional, el monarca vio con buenos ojos la multitudinaria manifestación contra Ban-Ki Mon convocada en Rabat, a la que asistieron 80.000 personas y que contó con la participación de seis ministros.

El Kremlin resaltó el papel “colaborador” de Marruecos y entendió el malestar marroquí ante el veto europeo, que es similar al sufrido por Rusia por el conflicto de Crimea.

Putin evaluó con el rey la vuelta al mercado ruso de los tomates y las naranjas marroquíes, que hasta diciembre marchaban a buen ritmo hasta que el rublo empezó a ceder terreno por la caída del precio del petróleo.

Marruecos aprovechó la proximidad del gigante ruso para cerrar una de las operaciones militares más ambiciosas de su historia.

Desde 2013, Rabat trata de mejorar su infraestructura militar. Ahora lo consigue en una secuencia que no da respiro porque, según fuentes militares consultadas por Meridian, “supone inclinar la balanza hacia Rusia, más allá del Telón de Acero”.


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