Corina Machado.

María Corina Machado recibe el Nobel de la Paz en la clandestinidad, como mismo inició el año 2025… Inhabilitada a comienzos de 2024 para liderar la coalición que ganó legalmente las últimas elecciones venezolanas, celebradas el verano pasado, no ha cesado, sin embargo, en su lucha por una democracia que acabe con la autocracia instalada en Venezuela, donde se ha consolidado el narcotráfico.

Venezuela, esa octava isla que es para Canarias y de donde han huido siete millones de personas (sólo en la última década), víctimas del miedo y el hambre. Y eso se llama éxodo (que nadie se llame a engaño). Viven 70.000 en nuestro Archipiélago, pero tuvieron serias dificultades para votar porque el régimen de Maduro exige un registro previo que sólo cumple el 1%…

De todos modos, el que esconde el carísimo reloj bajo el puño de su camisa ante un pueblo hambriento (cuando su asesor se percata de avisarle), amenazó con “un baño de sangre y una guerra civil”, si perdía el poder tras las últimas elecciones. Así pues, ésa y no otra, es la realidad de la pseudodemocracia bajo cuyo yugo vive la población de Venezuela.

Pero María Corina Machado no calló. Porque la miseria no tiene color político ni cultura propia, no puede permitírsela, sólo tiene hambre. Y necesidades, de casi todo, además… De la misma leche, hasta de leche tienen falta los niños venezolanos.

Hace seis años, en agosto del 19, escribí desde esta misma tribuna de Espiral21.com, que Venezuela marchaba a la deriva de Dios. “Marcha sola”, dije. Porque en aquel momento el éxodo a la frontera colombiana de la población venezolana, que huía de la pobreza extrema malvendiendo lo último que les quedaba y marchando ‘a la deriva de Dios’, ponía la piel de gallina.

Pero hay una fuerza interior que nace del mismo desgarro, que igual que lleva a una madre a parir llegando a esa frontera buscando un mañana para su hijo, a la deriva de Dios, empuja a mujeres como María Corina a ignorar las etiquetas que le imponen los responsables de una patria quebrada y profundamente politizada, que se mantiene en la clandestinidad pero que asistió en público al triunfo de Edmundo González Urrutia.

Una Premio Nobel de la Paz que inició este año 2025 asistiendo en directo a la muerte de uno de sus guardaespaldas, tras recibir un tiro en la cabeza procedente de un operativo de 17 motos, drones y camionetas. Dispuestos a borrarla del escenario opositor de la política en Venezuela, lograron detenerla aquel día… Maduro juró su tercer sexenio consecutivo en el poder, mientras Machado seguía pidiendo una democracia en libertad.

La ex diputada recibió la llamada en algún sitio y no sabe aún si podrá acudir a recoger en paz el premio a Oslo, en medio de un silencio atronador a este lado, también. El mundo gira hacia el cambio. Mientras, Venezuela marcha a la deriva de Dios (que éste la guarde).