
Londres dice basta a la migración ilegal. Como la canción de The Clash (London Calling), la llamada a la movilización está motivada por la peor crisis social y económica de Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El descontento, por los elevados impuestos y la precariedad laboral, recuerda a Francia, que ha programado una huelga general para el 18 de septiembre.
El principal cliente comercial de Canarias por elevado volumen de turistas que emite cada año (unos 5 millones), se concentró este sábado en una marcha con escaos precedentes que abarrotó el centro de la capital. Entre otros objetivos, reclaman elecciones anticipadas y que deje de ser un delito la exhibición pública de la bandera británica.
Según Reuters, más de 100.000 manifestantes portando banderas de Inglaterra y de Gran Bretaña, en una de las mayores manifestaciones de corte conservador de los tiempos modernos en Reino Unido, organizada por el activista antiinmigrante Tommy Robinson. Otras voces como la del europarlamentario polaco Dominic Tarczynski aseguran que en la marcha en Reino Unido participaron unos 3 millones de patriotas en las calles en contra de la inmigración masiva.
La policía asegura que a la marcha «Unir al Reino» de Robinson asistieron alrededor de 110.000 personas, que fueron separadas de una contraprotesta cercana llamada «Enfrentar el racismo» a la que apenas asistieron alrededor de 5.000 personas, lo que significa que la polarización está más que probada desde que los residentes de origen extranjero (la segunda y tercera generación), han aumentado a través de la expansión del Islam.
Los agentes tuvieron que intervenir en varios lugares para detener a los manifestantes de Unite the Kingdom que intentaban acceder a «zonas estériles» entre las dos protestas, romper los cordones policiales o llegar a los grupos opositores, dijo la Policía Metropolitana de Londres.
Varios agentes fueron agredidos y se desplegaron agentes adicionales con equipo de protección, apoyados por caballos de la policía, añadió la fuerza en un comunicado emitido mientras la marcha aún estaba en marcha.
La marcha marcó la culminación de un verano muy intenso en Gran Bretaña, en el que se produjeron protestas frente a hoteles que albergan a inmigrantes.
Los manifestantes portaron la bandera británica y la cruz roja y blanca de San Jorge, mientras que otros portaron banderas estadounidenses e israelíes y lucieron las gorras MAGA del presidente estadounidense Donald Trump. Corearon consignas críticas contra el primer ministro Keir Starmer y portaron pancartas, algunas de las cuales decían «Envíenlos a casa«. Algunos asistentes llevaban incluso niños.
























