El que no se ha escondido, tiempo ha tenido. El refranero popular sirve de encaje para el sector alternativo que ha empleado años de debate a combatir, sin éxito, la huella de carbono sobre recursos eólicos o solares.
Guste más o menos, el concurso de concurrencia competitiva otorga una larga vida a las centrales térmicas (al menos 25 años más) como garantía del suministro eléctricos en condiciones óptimas, es decir, sin la incertidumbre de las condiciones climáticas.
Con más de 2 millones de residentes, 15 millones de turistas y más del 50% del territorio protegido, Canarias presenta unas condiciones demográficas preocupantes para la infraestructura de generación energética, limitada por una ley que promulgó el Gobierno de Mariano Rajoy bajo el mandato de José Manuel Soria como ministro de Industria, con el fin de abrir la competencia pero que ocasionó un desastroso resultado: prohibición inversora para los operadores con más de un 40% de cuota de mercado.
Endesa, propiedad de la italiana Enel, lleva más de una década alertando del riesgo de apagones y pérdidas constantes en la disponibilidad de su red. Las centrales de Granadilla o Tirajana (las dos grandes del Archipiélago), que se alimentan de fuel ante el fracaso de la instalación del gas por la oposición política, junto a varias de las subestaciones más estratégicas, han sufrido el paso del tiempo. Y, encima, los planes de inversión se han modificado en varias ocasiones al carecer de apoyo institucional.
Ahora, el Estado (Miteco) pone en orden una queja sufrida y fatigosa que ha puesto en jaque el bienestar y el desarrollo de las Islas. El concurso limita la figura de Endesa como titular de una posición holgada en las Islas, pero abre una puerta para que pueda presentarse (es decir, para modernizar su sistema y dar más potencia), en caso de que no concurran otros solicitates o de que no se cubra la demanda. Un alivio, sin duda.
Cabe destacar, también, el rol de la hoy eurodiputada, Teresa Ribera, como ministra de Transición Ecológica, a la hora de imponer una solución a los formatos extrapeninsulares, no sin antes subrayar que alguien en la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno canario se durmió en los laureles desde 2021, tal y como se expone en el calendario de la resolución.
Pese a la pereza administrativa en este controvertido conflicto de intereses, Canarias está de enhorabuena. El concurso prevé que esté operativo antes de seis meses, lo que indica que, a partir de 2025, la nueva generación de potencia será una realidad. Un gran alivio.



























