Milly Alcock, protagonista de la saga Targaryen.

#LaCasaDelDragón y Dragones en el cielo. Al fin llegó el día. Lo primero que nos recordó #LaCasaDelDragón en su arranque, implícitamente pero sin lugar a equívocos, fue aquello de que cuando nace un Targaryen… El Universo lanza una moneda al aire sobre qué tipo de Targaryen será.

Todos llevan el fuego en su interior como materia propia, pero al aprender a vivir con este poderosos elemento, deberán decidir cómo lo asumen… Si saben domesticarlo y tienden a apagarlo, o bien, lo convierten en su aliado alimentándolo en su corazón.

Rhaenyra a lomos de Syrax nos trae de vuelta a la que nacerá casi dos siglos después en ‘Roca Dragón’… Danaerys Targaryen, que también hablaba en ‘alto valyrio’, y sabía bien que en el mundo del Trono de Hierro “ganas o mueres”. (Tiene su mal genio pero le falta su ingenio).

Es inevitable no ver en Rhaenyra a nuestra querida Khaleesi, la Madre de Dragones de HBO. Sobre todo, cuando ya la escuchamos decir por vez primera aquello de “Dracarys”.

Aunque en esta ocasión no tuviera el fuego del dragón una intención mortalmente vengativa, sino de mera incineración entre lágrimas de los cuerpos de su propia madre y su hermano recién nacido (heredero por un día).

La historia se basa en la novela ‘Fuego y Sangre’ de George RR Martin, que se tomó su tiempo para escribirla, y retrocede hasta 172 años antes de lo que conocimos en la famosa e irrepetible ‘Juego de Tronos’.

Cada capítulo de ‘La Casa del Dragón’ ha costado la friolera de 20 millones de euros, así que su estreno mundial la madrugada de este 22 de agosto, fue apoteósico y dominó todas las tendencias de las redes sociales.

Arrancó serena, de manera más analítica que su predecesora. Con más diálogos que acción, presentándonos a los personajes y familiarizando a los nuevos espectadores.

(Los cuales no necesitan haber visto ‘Juego de Tronos’ para disfrutar de la precuela, tal y como quedó demostrado). Quizá menos reflexión alrededor de una mesa de Consejo y un poco más de energía de ‘Canción de hielo y fuego’, iría mejor… Pero habrá que darle tiempo a los nuevos personajes. 

Dragones y melenas rubio platino vuelven a apoderarse de la acción para ser tendencia.global.
Dragones y melenas rubio platino vuelven a apoderarse de la acción para ser tendencia.global.

El dragón desde las primeras escenas engancha sí o sí, siempre. Pero también sirvió para una poderosa demostración de género… Rhaenyra monta en dragón como una necesidad vital, pese a ser mujer en un mundo dominado por los hombres.

Y este hecho, por sí solo, es toda una revelación de reconocimiento a los personajes femeninos con los que arranca ‘La Casa del Dragón’, a diferencia de la fuerza de las féminas de ‘Juego de tronos’, que precisó de una progresión temporada tras temporada.

Pero se echa de menos un poco más de aquel fuego que encendía a los espectadores y, sobre todo, tensión. El suspense que flotaba en el aire al final de cada episodio como la cola de un dragón… Esperando el siguiente. (Nos falta).

Fue un alivio, por qué no decirlo, volver a escuchar el inolvidable ‘tonillo’ de la famosa música de ‘Juego de Tronos’ cuando llegó el momento de los títulos de créditos. (Casi tocaba decir “esto sí que es una vuelta a la normalidad”).

Necesitamos más intriga ‘palaciega’. Y es que ‘Juego de Tronos’ es casi como la Biblia para afrontar su precuela ‘La Casa del Dragón’, y tal y como decía ‘La Araña’, uno de los consejeros en el séquito de la ‘Rompedora de Cadenas’, cuando un secreto ya es conocido por ocho personas, “se convierte en información”.