Pedro Sánchez, junto al presidente del Cabildo palmero y los cuerpos y fuerzas de seguridad. Foto Twitter).

Sánchez anunció en el Congreso de los Diputados, durante el debate de la Nación, la creación de un nuevo impuesto extraordinario sobre la banca, que suma al previsto para las energéticas, a fin de recaudar en conjunto unos 7.000 millones de euros en dos años. La bolsa de ingresos del Ejecutivo se traducirá, con la práctica, en una rueda de comisiones que pagarán los clientes en medio de la subida inminente de los tipos de interés.

Con el fin de contener la inflación, Pedro Sánchez aplica un hachazo fiscal en una coyuntura donde la solvencia media de la banca es inferior a la Eurozona. Basta con mirar el comportamiento de la Bolsa, con pérdidas de hasta el 10% en valores financieros (se dejaron 5.000 millones de euros en una sola sesión), para entender que la fuga de inversores.

«Soy plenamente consciente de las dificultades diarias de la gente” ante un alza de precios a doble dígito, dijo Sánchez, asegurando que no va a “tolerar que haya empresas o individuos que se aprovechen de la crisis”, porque “las dificultades de la mayoría no pueden ser la alegría de una minoría”.

Para garantizar un “reparto justo y equitativo” de la crisis inflacionista, anunció, impulsará la creación de un nuevo impuesto sobre “las grandes entidades financieras, que ya se están empezando a beneficiar de la subida de los tipos de interés”. Será excepcional y temporal, durante 2023 y 2024, detalló, y gravará los beneficios del sector de este ejercicio y el próximo con el objetivo recaudar 1.500 millones al año (3.000 en total).

El nuevo tributo, avanzó Sánchez, se planteará en paralelo al ya anunciado impuesto sobre los beneficios extraordinarios obtenidos por las compañías energéticas en 2022 y 2023 como consecuencia del alza de precios.

Esta figura, detalló el presidente, estará en vigor durante 2023 y 2024 y recaudará 2.000 millones al año, es decir, 4.000 millones en total, de las grandes empresas eléctricas, gasistas y petroleras. “Se habla a menudo de los beneficios caídos del cielo, pero los beneficios no caen del cielo, salen del bolsillo de los ciudadanos que pagan sus facturas”, criticó Sánchez, aclarando que el impuesto solo afectará a “los grupos dominantes” del sector energético.