Importadores canarios anticiparon masivas compras de pollo de Brasil antes del veto de la UE.
Las operaciones de pollo y carne de vacuno estarán sujetas, a partir de septiembre de 2026, a estrictas regulaciones europeas que impedirán su venta en las Islas, como consecuencia de los riesgos que entrañan para el consumo por un uso indebido en los mataderos brasileños de antibióticos para animales.
Tras la firma del tratado comercial del Mercosur con la UE, en el que participa Brasil, los inspectores comunitarios intensificaron los análisis de los laboratorios suramericanos y determinaron que la praxis veterinaria no se homologaba con la normativa de Bruselas.
A partir de mayo, saltó la primera filtración sobre las sanciones a las que se encaminaba Brasil pese a los esfuerzos diplomáticos del presidente, Lula da Silva, con mandatarios europeos como Pedro Sánchez.
Fue ese mes cuando los importadores canarios (unos 20 operan con Latinoamérica) iniciaron adquisiciones de forma acelerada hasta el punto de que a final de junio, los operadores del Régimen Específico de Abastecimiento (REA-Posei), habían acaparado el 80% del pollo para consumo directo, del al menos el 70% es de origen carioca.

En total, la carne de pollo congelada tiene prácticamente sellado el cupo de 2026, con 24 millones de kilos ya en los almacenes de las Islas listos para consumir y sin sufrir variaciones en el precio. El REA para adquisiciones en terceros países como Brasil se importa sin pagar aranceles. Si se confirma el veto en septiembre, lo más probable es que la mercancía disponible (unos 7 millones de kilos) se habrá agotado para entonces. Fuentes de la Cámara de Comercio de Gran Canaria sostienen que «no hay base para aumentos de precios, al menos, en el pollo».
Como se recordará, las importaciones de REA desde la UE disfrutan de ayudas económicas directas, pero cuentan con menores cuantías en el balance, en torno a 10 millones de kilos para el consumidor y un millón de kilos para los industriales.
A diferencia del pollo, la carne de bovino (también afectada por las restricciones) apenas ha sufrido los supuestos de acaparamiento, con porcentajes que no llegan ni un tercio, tanto la congelada como la fresca y congelada. El porcino, de momento, está fuera del marco regulatorio con vetos.
Los asaderos de pollo prevén redirigir sus negociaciones hacia mercados como Polonia, mientras que los establecimientos de comida rápida representan un bajo porcentaje de consumo.

























