Graffiti, color y huella. Quien da primero da dos veces, y esto es un hecho. Cuando nació la ‘Liga Nacional del Graffiti‘ como competición, dentro del mundo del graffiti y arte urbano, en 2019, no existía ningún evento similar en todo el mundo.
Dos años después del lanzamiento de su primera edición, y tras superar un período tan complicado para toda la cultura como la pandemia, esta comunidad de artistas cosmopolitas comenzó una edición más en mayo de este año.
Y ahora llega a Canarias, para celebrar su fase final por vez primera en Las Palmas de Gran Canaria. Serán tres días intensos en los que los muros hablarán y las fachadas cobrarán nueva vida.
Una docena de artistas urbanos, entre los que se encuentran dos canarios, mirarán de frente a la ciudad y apuntarán al centro de su corazón, pero sólo para llenarle de color el espíritu.
Un espíritu colectivo al que, a veces, toca despertar con la fuerza de una imagen. Destreza, respeto, sensibilidad… El valor del arte en gran formato, pensado para removerte los adentros.
Allá por septiembre de 2018 reivindicábamos, desde esta misma tribuna, una intervención de arte urbano para ‘customizar’ tanto las viejas naves como los silos del Puerto de la Luz y de Las Palmas.

(Como la antigua azucarera en la zona de expansión de la ciudad de Lyon, ‘La Sucrière’, en la ‘Confluence’ de sus dos ríos, donde los dos Silos lucen tan misteriosos que casi parece que todo puede insinuarse con el color, renacido con el Arte).
Y otras muchas ciudades. Lanzábamos entonces una pregunta directa (a quien corresponda): ¿Se imaginan ahora los silos del Puerto de la Luz y de Las Palmas revividos en su exterior con el color de los maravillosos grafitis del brasileño Eduardo Kobra?…
El graffiti es un modo de entender la vida y el arte. Oxígeno puro en spray y a color que revitaliza las ciudades. Y a muchos, les devuelve la esperanza y la alegría. (Sobre todo, ahora).
Color a raudales que llegó para quedarse en la contemporaneidad y para tapar los muros grises que hay en las vidas de tantos. Una imagen cambia el momento y, como decía Borges, “estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo”.

























