El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que la bancarrota de Rusia «ya no es un evento improbable» a raíz de las sanciones aplicadas al país, que sufrirá una «recesión profunda» por la guerra con Ucrania, cuyo impacto supondrá una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento mundiales de la institución.
«El incumplimiento (‘default’) de Rusia ya no es un evento improbable«, reconoció Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, durante un encuentro con la prensa a propósito de la situación en Ucrania, donde explicó que «no es que Rusia no tenga dinero«, sino que las sanciones aplicadas imposibilitan a Rusia usar este dinero.
La guerra le cuesta a Rusia unos 16.000 millones de euros al día, e ingresa 1.500 millones de euros diarios por la venta de gas a Europa.
«No voy a especular sobre lo que puede suceder o no, pero solo quiero decir que no hablemos más del incumplimiento de pago de Rusia como un evento improbable«.
La directora del FMI advirtió de que las sanciones implementadas han provocado una contracción abrupta de la economía rusa, llevándola a una «profunda recesión».
Georgieva recnoció que la profunda contracción de la economía de Rusia y los potenciales contagios significativos a otras economías vecinas tendrán un efecto probable en las perspectivas económicas mundiales, que el FMI actualizará el mes que viene, cuando las proyecciones de crecimiento serán revisadas «a la baja«.




























