El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisa a la baja sus previsiones de crecimiento mundial en dos décimas, hasta situarlo en el 3,1%, un clima marcado por el impacto de la guerra en Oriente Próximo y el repunte de los precios energéticos.
Mientras que los países del Golfo y algunas regiones de Asia se llevan la peor parte, España se mantiene en este contexto como una de las economías avanzadas más dinámicas, por delante de sus principales socios europeos. Aun así, no se libra de los recortes del organismo multilateral, que también ha rebajado en dos décimas sus pronósticos para el PIB español, que concluirá 2026 con un avance del 2,1% (frente al 2,3% que se preveía a comienzos del ejercicio).
El FMI calcula que la economía global crecerá un 3,1% en 2026 y un 3,2% en 2027, lo que supone una ligera desaceleración respecto al 3,4% de 2025.




























