Fernando Báez, en un oficio religioso en Lomo Magullo, donde es párroco.

Fernando Báez, el cura de Lomo Magullo (Telde), falleció a los 79 años de edad como consecuencia de un deterioro de su estado de salud.

Báez promovió diversas actividades que rompieron, en ocasiones, el guión institucional de la Diócesis de Canarias, a la que pertenecía como párroco. Volcó parte de su tiempo en apariciones televisivas y radiofónicas y, en los últimos años de su ejercicio pastoral, se dedicó a denunciar, con la ayuda de cámaras profesionales, agresiones al medio ambiente.

También organizó excursiones a pie a lugares tan pintorescos como las playas de Güi-Güi, donde ofició misas para grupos de jóvenes.

Su popularidad creció como la espuma hasta convertirse en un referente para el movimiento vecinal. Pasó por la capellanía del cementerio de San Lázaro hasta recalar en Lomo Magullo, donde fue apartado como pastor tras admitir en una entrevista que el asesinato de dos niñas en Tenerife, a manos de su padre, fue achacable a una supuesta infidelidad de su esposa.

La fiscalía le abrió diligencias por presunto delito de odio y la Diócesis lo apartó del sacerdocio. Báez pasó al ostracismo y su figura decayó hasta el olvido.

El sepelio se lleva a cabo este sábado, a las 16.00 horas, en la parroquia de San Mateo. Descanse en paz.