Wall Street con el toro que iconiza las finanzas americanas.

Estados Unidos enseña los dientes a la inflación. La Reserva Federal (similar al Banco Central Europeo), mantiene los tipos de interés en el 3,5% para anunciar un retoque al alza en la próxima revisión, posiblemente, tras el verano.

La división interna, sin embargo, crece en el conjunto de la comisión directiva de la Fed americana. Al menos tres miembros del comité votaron a favor de una subida para contener la inflación (3,5%), informa The Wall Street Journal.

La incertidumbre por el conflicto en Irán y la subida del petróleo a 90 dólares frenan la decisión de subir tipos hasta que amainen las tensiones o, de lo contrario, Oriente Medio vuelva a sufrir los estragos de la guerra.

En la rueda de prensa posterior al comunicado de la decisión, Kevin Warsh, presidente de la Reserva, ha vuelto a reafirmar su compromiso con dar un giro a la Fed, y ha dejado claro que su mandato no va a parecerse en nada a lo que se ha visto en los últimos cinco años en el banco central, de manera que deja entrever su permeabilidad frente a las recomendaciones del Gobierno de Donald Trump.

«La característica esencial de nuestra economía es la enorme inversión que hay, pero eso no hace que el rol de la Fed sea más sencillo. La inversión en tecnología punta, en equipamiento y software, ha sido del 20% frente al trimestre anterior, y esto ayuda a sostener el momento de la economía, pero el ‘timing’ y la magnitud del impacto en la parte de la oferta de la economía son difíciles de prever», advierte Warsh.