Brahim Ghali en una revista a las tropas de la RASD, en enero de 2021. (Foto ECS).

España obliga al líder del Polisario, Brahim Gali, a comparecer ante la Justicia por delitos de lesa humanidad tras la grave crisis de Ceuta.

Justicia española obligará a Gali, líder del Polisario, a comparecer como imputado en la Audiencia Nacional un día después de que miles de marroquíes entraran en tromba en la ciudad autónoma de Ceuta.

En menos de 24 horas con posterioridad a los sucesos más polémicos en Ceuta desde la Guerra Civil, en 1936, la Audiencia Nacional, en un auto del juez Santiago Pedraz, ha decretado la reapertura de las diligencias contra el líder del Frente Polisario, Brahim Gali, ingresado en el hospital San Pedro de Logroño, por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadedh), por presuntos delitos de lesa humanidad, como genocidio, torturas, asesinato y desapariciones cometidos en las cárceles los campamentos de Tinduf (Argelia).

Además, el juez Pedraz cita a Gali a declarar en calidad de investigado el próximo 1 de junio, a las 10.30 horas en la Audiencia Nacional.

El auto del Juzgado Central de Instrucción número 5 recuerda que el 23 de abril del 2021, la letrada de Asadedh solicitó la reapertura de la causa (sobreseída provisionalmente en octubre del 2020) tras apuntar que que Gali se encontraba en España, en el hospital San Pedro de Logroño bajo identidad falsa con el nombre de Mohamed Bembatouche para ser tratado de Covid y de un posible cáncer.

El pasado 10 de mayo, el Juzgado Central de Instrucción remitió a la Comisaría General de Información una cédula de citación para el próximo 1 de junio, que fue entregada un día después al propio Gali. Según informó la Policía Nacional al juez Pedraz, a pesar de su delicado estado de salud, Gali entendió en castellano el contenido y se negó a firmar su recepción aduciendo «que era su deseo contactar con la embajada argelina y con personas de su confianza sobre la conveniencia de la firma y que necesitaba varios días para decidirlo».

La documentación judicial prueba que hubo un proceso de identificación de Gali en el hospital San Pedro de Logroño. Requerido por el mismo Juzgado Central de Instrucción, tres agentes se desplazaron el 4 de mayo hasta Logroño en donde los responsables sanitarios les confirmaron que el 18 de abril había ingresado en centro hospitalario bajo el nombre de Mohamed Benbatouche en el servicio de Cuidados Intensivos.

El paciente procedente de Zaragoza y en una ambulancia medicalizada del Servicio de Salud de Aragón junto a dos personas: un doctor de nacionalidad extranjera, posiblemente argelino, y un familiar, que aportaron un documento médico que aseguraba que se trataba de un paciente Covid con complicaciones respiratorias en estado muy grave por neumonía bilateral complicada por una polineuropatía (disfunción simultánea de muchos nervios periféricos en todo el cuerpo) que le impedía respirar de forma autónoma.

Los responsables médicos del hospital San Pedro identificaron al paciente Benbatouche como Brahim Gali, de quien esperaban que saliera de la UCI el pasado 6 de mayo para recibir el alta médica durante esta semana, y expusieron a los agentes de la Comisaría General de información que en aquel momento (principios de mes) no estaba en disposición de acudir a una cita judicial por su extrema debilidad y por presentar un estado cognitivo e intelectual insuficiente como para responder a preguntas de una mínima complejidad.

El presidente de Asadedh, Ramadan Messaud, expresa su satisfacción por la contundencia del auto y espera, eso sí, que Gali “preste declaración como investigado de unos crímenes graves que deben ser esclaredios” frente al “dolor de las víctimas y sus familiares”.

Asadedh recuerda que Gali se negó a declarar en las 2 citaciones anteriores, una en 2013 y una segunda en 2016.

Gali es más que el líder y presidente de la República Árabe Saharaui (Rasd). Cofundador del Frente Polisario, está considerado uno de los estadistas más relevantes de la historia del Magreb de los últimos 60 años.