
Escasa adhesión en las Redes a las jornadas del Sahel desde Casa África, organizadas a través de una plataforma telemática desde Madrid, Las Palmas y Acra, la capital de Ghana.
El Sahel es, en la actualidad, el lugar más violento del planeta. Afecta a varios países africanos con 11 millones de personas desplazadas que buscan una salida al mar para emigrar a Europa desde las costas de Mauritania o El Sáhara Occidental.
A pesar de que el Sahel se ha convertido en el refugio del terrorismo yihadista de Al Qaeda y que la Unión Europea se ha gastado más de 11.000 millones de euros en 800 proyectos para contener la violencia, el fenómeno apenas despierta el interés en la opinión pública española a la vista de la bajísima repercusión que suscitó en Internet.
Las jornadas se diseñaron adaptadas a los protocolos del Covid que exigen minimizar los encuentros personales, pero una vez que se montan desde las Redes Sociales, el seguimiento es mínimo.
A la convocatoria de Casa África (de la que es titular el Ministerio de Exteriores) tampoco ayudaron los fallos tecnológicos, sobre todo, en las conexiones con Ghana y la deficiente calidad del sonido, tal y como puede observarse en el tuit de los organizadores.
Debido a los problemas de conexión con Ghana, pasamos a una ronda de intervenciones de expertos y expertas en las sedes de @Casaafrica y @Casaarabe. Empieza ese turno @JDiezAlcalde, desde Madrid.
— Casa África (@Casaafrica) November 5, 2020
La apertura correspondió a la ministra, Arantxa González Laya, que abundó en las «sensibles amenazas y el extremismo violento» del Sahel, que afecta a una sucesión de países como Mali, Chad, Níger, Nigeria, Costa de Marfil y Burkina Faso.
La intervención de la ministra fue seguida por 710 personas y eso que el contenido de la jefa de la diplomacia española, que habló durante unos 10 minutos, dio juego para más de un titular de prensa, sobre todo, cuando cifró en 11.500 millones de euros el gasto de la UE en acciones a favor de la estabilidad en África Occidental.
González Laya, además, es una de las más altas autoridades al presidir la asamblea general de la Alianza del Sahel, con lo cual sus declaraciones trascienden las fronteras de países como Francia, Italia, Portugal o los propios Estados africanos afectados por lo que la ministra considera «un conflicto que se amplía» y que se ha convertido «en un foco de inestabiblidad» permanente. «Los desafíos de seguridad no conocen fronteras«.
En la fase inaugural también participaron tanto el director de Casa África, José Segura, como el general ghanés Francis Ofori, pero ambos sufrieron problemas de audibilidad.
Los 3 paneles siguientes, con participaciones de militares de España y Ghana, entre otros, empezaron a decaer en las adhesiones en la Red, hasta el punto que el último bloque, dedicado al rol de las mujeres en El Sahel (las que más sufren la violencia radical), contó con 110 seguidores en la cuenta oficial suministrada a través de Twitter.



























