EEUU entra en barrena. Con la inflación desbocada, sube los tipos de interés al 4% en un claro desafío a Donald Trump, que exigía bajar los costes del endeudamiento le beneficiaba de cara a la campaña electoral de noviembre.
La primera batalla entre Donald Trump y Kevin Warsh no ha hecho más que empezar. La Reserva Federal ha subido por unanimidad los tipos de interés al 3,75%-4%, la primera alza en tres años, presionada por la nueva escalada inflacionaria ante la crisis en los combustibles. Un movimiento que le estaba exigiendo el mercado, que daba más de un 90% de probabilidades a esta subida, y que resultaba clave para convencer a los inversores de que el nuevo presidente del banco central no es un mero delegado del inquilino de la Casa Blanca.
En el comunicado, la Fed ha apuntado directamente a Oriente Medio: «La incertidumbre sigue siendo elevada debido, en parte, a los acontecimientos geopolíticos». Y señala que el resto de indicadores son lo suficientemente positivos para acomodar la subida: «El gasto nacional ha mostrado resiliencia, el crecimiento de la productividad es fuerte y la inversión de capital es robusta. El aumento del empleo ha seguido el ritmo de la fuerza laboral y la tasa de desempleo apenas ha variado». En esas circunstancias, el hecho de que la inflación siga elevada justifica el alza, explica.
Lo más destacable en el ‘dot plot’ (gráfico del diagrama de puntos) es que los miembros de la Fed ven una subida clara de tipos para este año: 12 de los 18 miembros prevén un alza más en las reuniones que quedan. Para 2027, mientras tanto, hay más incertidumbre: la media apunta a que se quede sin cambios tras esa subida adicional de 25 puntos básicos, aunque el grupo más grande de miembros del FOMC apuesta por un alza más.

























