Imagen del eclipse en León, uno de los puntos más privilegiados del avistamiento.

Hace menos de 70 años, los eclipses se reservaban a los afortunados que vivían o investigaban al paso del sol y la luna. Ahora, es más democrático que nunca gracias a la era de las redes virtuales que permiten que el planeta entero lo contemple en tiempo real.

Con una hora menos respecto a Europa, eso sí, le toco a las Islas. Pasadas las siete y media de la tarde, Canarias oscureció su cielo con el eclipse parcial que se divisó desde algunos puntos costeros o más elevados en altitud. En la capital grancanaria hubo más nubes que claros pero durante unos minutos la caída de la tarde surgió antes de lo previsto; incluso cayeron algunas gotas en el casco histórico de Vegueta a la misma vez que la pequeña iglesia de San Blas bajaba la cortina de la Cruz de su altar en una sincronicidad para el recuerdo.

En cambio, la zona norte-centro de la Península, se fundió en negro. En Zaragoza, León o Guadalajara el avistamiento fue un rotundo éxito retransmitido por plataformas de TV y canales de Intenet.

Inicio del eclipse en León.

Guadalajara, adonde se desplazó el equipo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias por su mejor observación, pasó a ser en el epicentro del fenómeno consistente en la interposición de la luna por delante del sol, un episodio que no se daba igual desde 1959.

El sol dejó de verse en un 70% pasadas hacia las ocho de la tarde. Un espectáculo inolvidable, aunque quizá un poco menos del contemplado en 1959 desde Canarias. Ese día el eclipse fue completo.