Depósitos de Disa en Arrecife (Foto Disa Grupo).

Disa lanza una campaña comercial empresa por empresa para frenar la competencia de Gas Natural y Redexis.

Disa detenta el monopolio de distribución y consumo de butano y propano en Canarias.

Disa, fundada en los años 30, es propiedad de algunas familias de peso radicadas en Tenerife (Carceller, Ríos o Sabaté).

Disa es una de las compañías más influyentes del Archipiélago, tanto en el plano económico como político.

Disa factura más de 2.000 millones de euros y da empleo a 3.000 personas. Es dueña de 588 estaciones de servicio en España.

Disa lleva 4 meses intensificando una ofensiva comercial sin precedentes empresa por empresa, sobre todo, en los sectores industrial y turístico.

Desde que el Gobierno regional convocó el pasado verano el concurso para promover el aire propanado, Disa ha cambiado los planes de comercialización, reduciendo de forma significativa los precios de la venta a granel.

A cambio de una reducción en la factura, Disa exige eso sí un tiempo de permanencia.

El departamento de promoción de Disa inició a finales del pasado año una masiva campaña de información sobre la potencialidad de los gases licuados del petróleo, sobre todo, en propano y aire propanado.

Este periódico intentó sin éxito que la compañía concretara el número de empresas a las que se les propone un descenso en la factura, tanto a los nuevos que quieran incorporar un sistema de regasificación como a los que mantienen suministros de gas en sus instalaciones.

Disa es el gigante

Su potente maquinaria mediática ha desplazado la marca en la polémica institucional montada en torno al concurso del Gobierno, donde las 9 asignaciones correspondieron a Gas Natural (1) y a Redexis (8).

Las adjudicaciones están recurridas ahora mismo por los servicios jurídicos de Disa.

Disa es dueña del 100% de la filial Disa Gas, que distribuye y comercializa productos GLP (gases licuado del petróleo) a los segmentos minoristas y mayoristas.

Envasa y vende  butano y propano, así como su suministro a granel para la industria, la hostelería, la agricultura y la automoción, además de la canalización.

En 1953, Disa fue pionera en GLP (butano y propano) en España, convirtiéndose en la primera empresa española que comercializó la reconocida bombona de butano.

Disa posee 7 plantas de abastecimiento, almacenamiento y envasado en Canarias para 100.000 toneladas métricas al año de GLP.

Hasta 2015, Disa superaba el 25% de la cuota regional de GLP, pero la compra ese año de Gasificadora Regional Canaria a Endesa, convirtió al grupo en el campéon gasístico de las Islas.

La fortaleza de Disa reside en sus alianzas con Cepsa, de las que apenas ha trascendido información a la opinión pública.

Cepsa es el único proveedor físico de propano en las Islas.

El propano llega a Canarias en barco para que Cepsa lo descargue en su refinería de Tenerife, que lleva 6 años inactiva.

Cepsa se lo vende a Disa Logística (otra de las filiales del grupo) para su distribución en camiones cisternas por Tenerife, mientras que al resto del Archipiélago se reparte a través de otra participada de Disa (Distribuidora Marítima Petrogás).

Distribuidora Marítima Petrogás lo almacena y de nuevo vuelve a la ronda del reparto a través de Disa Logística en lo que se conoce como transporte capilar.

La irrupción de Gas Natural y Redexis suponen, en la práctica, la apertura de la competencia en el negocio del gas en Canarias, de ahí que la campaña de comercialización de Disa sea la más agresiva desde que el ex consejero de Economía, José Carlos Mauricio, planteó hace una década la construcción de 2 regasificadoras en GC y TFE.

Demetrio Carceller, presidente de Disa. (Fotografía Zoomnews).

Según datos de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas, la tonelada de gas propano que vende Disa alcanza los 1.900 euros, mientras que en Baleares está por debajo de los 800 euros.

La reducción media en la factura energética de una empresa puede superar un 40%, según datos de los operadores de gas.

Disa está presidida por Demetrio Carceller, accionista a su vez de Sacyr, que es la compañía que gestiona el agua de abasto en Santa Cruz de Tenerife (Emmasa) y en Las Palmas, en cooperación con Saur (Emalsa).

Carceller fue hasta 2016 miembro del consejo de administración de Gas Natural, pero fue relevado tras la entrada del fondo americano GIP, que compró a Repsol y Caixa el 20% de la compañía.

Desde entonces, Carceller ha tenido las manos más libres para moverse en el laberinto energético de las Islas, sobre todo, tras la declaración de la Comisión Nacional de la Energía en 2015 que consideró a Tenerife y Gran Canarias «mercados separados» a efectos de competencia.