El rublo se desploma tras la caída de los precios del petróleo, afectando a la capacidad de Rusia de obtener ingresos de su materia prima más importante.
La presión sobre una economía de guerra se intensifica, con una inflación galopante. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha aumentado el gasto militar en los últimos 18 meses, en un intento por tomar ventaja en la guerra en Ucrania, pese a que surgen las primeras voces de un reajuste tendente a la paz que pasa por ceder terreno al Kremlin, según fuentes de Kiev que recogen varios medios de comunicación alemanes.
El gasto en defensa de Rusia se ha más que triplicado desde 2021 y se prevé que alcance un récord de 13,5 billones de dólares (122.000 millones de eruos) en el presupuesto del próximo año, otro enorme aumento del 25 %. El Banco Central de Rusia estima que la inflación alcanzó el 8,5% este año, el doble de su objetivo. Las tasas de interés también están en niveles récord, alcanzando el 21 % en octubre.
Sin embargo, la fuerte caída del rublo en los últimos días está relacionada con las sanciones impuestas por Estados Unidos a Gazprombank el 21 de noviembre. Gazprombank era uno de los pocos grandes bancos rusos que no había sido afectado anteriormente por sanciones y se había convertido en la plataforma clave para los pagos de energía rusos y su principal puerta de entrada al sistema financiero mundial.
Proscribir a Gazprombank del sistema financiero global dominado por Estados Unidos limita la capacidad del Kremlin para financiar a su Ejército y también dificulta la recepción de ingresos por sus productos básicos, incluido el gas, de sus otros clientes europeos, como Eslovaquia y Hungría.
Estados Unidos también ha tomado medidas para disuadir a los bancos extranjeros de hacer negocios con Rusia, advirtiéndoles que podrían enfrentar sanciones secundarias si se suscriben al llamado Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS) de Rusia, la alternativa del Kremlin al sistema dominado por Occidente, el conocido sistema Swift.
Chris Weafer, asesor de inversiones que trabaja en Rusia desde hace más de 25 años, cree que las sanciones a Gazprombank podrían tener «consecuencias graves» para el presupuesto. Oleg Bulemishev, economista de Moscú, dijo a DW que «el país, que desplaza las exportaciones e importaciones de un lado a otro, soporta costes colosales en logística y ventas».



























