
#CuartoMilenio destapa los riesgos para la salud provocados por las antenas de telefonía móvil a través de los campos electromagnéticos.
El programa conducido por Iker Jiménez, emitido en prime time en la noche del domingo, devuelve a la actualidad un controvertido asunto de salud pública que empieza a ganar más simpatizantes que detractores.
#CuartoMilenio abordó el fenómeno con objetividad, dando la oportunidad a las partes (expertos y analistas) para que dieran su versión de los hechos. Las operadoras, en cambio, no participaron en el debate.
Sin embargo, uno de los momentos más relevantes del programa se produjo con la intervención del periodista Miguel Jara, que lleva denunciando desde hace años el impacto de la telefonía sobre la salud.
Jara desveló que el programa Documentos TV (La 2) ocultó un programa sobre la telefonía móvil y la contaminación electromagnética, debido a los aplazamientos solicitados por las operadoras para evaluar su participación en el reportaje.

Jara dispone de un blog con varios artículos sobre los riesgos para la salud de la telefonía móvil, como la negación estructural que ofrecen medios de comunicación en España.
Las primeras informaciones sobre la telefonía móvil aparecieron en 2003, en la prensa valenciana y en la canaria.
El doctor Juan de la Bárcena, otorrinolaringólogo de profesión, fue uno de los precursores en las advertencias de los campos electromagnéticos para la salud.
A mediados de la pasada década se constituyó en Las Palmas Atemo, una asociación sin ánimo de lucro contra las antenas de telefonía móvil.
Atemo llegó a advertir de que existe «una pandemia con enfermedades y muertes que podían evitarse«. En esos años, la Asociación reclamó a las administraciones situar las antenas a 650 metros de la primera casa habitada, con una potencia de 0,001 microvatio y la eliminación, entre otras medidas, de las ondas moduladoras, por «estar en el rango de frecuencia que afecta a nuestro sistema nervioso e inmunológico«.
Las operadores, por su parte, que llegaron a disponer de una asociación similar, recelan de las denuncias por tratarse de «leyendas urbanas». Con los años, las operadoras han optado por el silencio ante la callada por respuesta de la población más crítica.
Este verano, el municipio de Moya votó contra la instalación de las antenas en una iniciativa promovida por el Ayuntamiento.
Cada antena de telefonía móvil genera una facturación de 12.000 euros al día. Solo en LPGC existen más de 100 antenas, es decir, se genera un negocio cercano a los 1,5 millones de euros diarios (30 millones de euros al mes).
Inhalámbricos, wifi, ordenadores o smartphone suponen, para algunos expertos, soportes de riesgos para la salud. Recomiendan Internet por cable.
Entre los perjuicios se encuentran pérdida de sueño, irritación, dolores de cabeza y todas las patologías asociadas a la alteración orgánica, como tumores.
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