Colombia, una de las comunidades extranjeras más numerosas de Canarias, sufrió este lunes los estragos de un gran terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Ritcher.
Más de 200 personas fallecieron en el seísmo, en un recuento hacia las 8 de la tarde (hora de las Islas), mientras que má 300 han resultado heridas. El epicentro se registró en San José del Palmar, un municipio junto a la costa del Pacifico, al noroeste del país, situado entre las tres grandes ciudades del país, Medellín, Bogotá y Cali.
El temblor se inició temprano cuando gran parte de Colombia se preparaba para acudir a sus trabajos o a la escuela. Los ciudadanos notaron cómo el movimiento telúrico sacudía sus calles y edificios. «El estallido ha sonado como una bomba», han narrado los vecinos a las televisiones locales.

Hasta ahora, en el departamento de Risaralda se han registrado 42 fallecidos, siendo la región más afectada; Valle del Cauca contabiliza 27 muertos; en Manizales, en el departamento de Caldas, al menos tres; y en Quibdo, Chocó, se ha comunicado una víctima mortal.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, que tomó posesión el pasado viernes, ha declarado emergencia nacional: «El Gobierno nacional ha desplegado todas sus capacidades para proteger vidas, ayudar a las comunidades afectadas y proporcionar asistencia allí donde sea necesaria», ha declarado durante un mensaje a la nación. «La primera prioridad es rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros».
Al menos siete aeropuertos permanecen cerrados. A España no le constan súbditos que pudieran estar afectados a pesar de que agosto es un mes propicio para las vacaciones, tanto de los residentes en las Islas como los turistas. El Ministerio de Exteriores cifra en unos 165 los nacionales en paradero desconocido aunque prácticamente descarta que hayan fallecido. Está a la espera de que las conexiones vuelvan a normalizarse.


























