
Cisma en la Iglesia Católica. Los lefebvrianos vuelven a las andadas. Fueron excomulgados y perdonados. Ahora atacan de nuevo a la Santa Sede en un cuestionamiento a la autoridad del Papa León XIV.
Los hechos han ocurrido en Suiza, en la sede central de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, durante la ceremonia presidida por los obispos de Galarreta y Fellay con el rito de la consagración episcopal. Miles de personas asistieron al acto. El superior Pagliarani afirmó: «Es un día histórico, las posibles sanciones o censuras contra este acto no tienen ningún valor para nosotros».
La túnica de Cristo, aquella que el Papa León, en una última y conmovedora carta del 29 de junio, pedía que «no se lacerara», al final ha sido rasgada. Así se expresa Vatican News, una de las cabeceras oficiales de la Santa Sede.
Los lefebvrianos, seguidores del desaparecido obispo francés ultra Marcel Lefebvre, ordenaron a cuatro nuevos obispos. Lo hicieron sin mandato pontificio, a pesar de que los nuevos obispos respondieron afirmativamente a la fórmula litúrgica: «Habetis mandatum apostolicum?». Lo han hecho reivindicando la necesidad de garantizar la continuidad y la misma supervivencia de la congregación, a pesar de los intentos de diálogo de la Santa Sede y de las advertencias de no proceder a un cisma por parte del cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y del propio León XIV en la carta de hace dos días.
La carta enviada por León XIV al superior de la Fraternidad San Pío X lleva fecha del 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, dos días antes de las anunciadas ordenaciones.
Más de mil sacerdotes, religiosos y religiosas, junto con otros 15.000 laicos, asistieron a la celebración, que comenzó en una estructura tensada blanca situada junto al seminario de la Fraternidad. El evento se retransmitió en directo en seis idiomas a través de la página web oficial, donde en los últimos días se había iniciado una cuenta atrás hasta la ceremonia, que también se preparó con artículos promocionales y otros actos.
Los cuatro obispos ordenados hoy son: Pascal Schreiber, suizo, de 53 años, ordenado sacerdote en Ecône en 1998; Michael Goldade, originario de Dakota del Norte y criado en Kansas; Michel Poinsinet de Sivry, de 42 años, y Marc Happier, de 36 años, ambos franceses. Les impusieron las manos, en un acto que conlleva la excomunión latae sententiae, monseñor Alfonso de Galarreta, primer consagrante, y monseñor Bernard Fellay, co-consagrante, es decir, los obispos aún vivos de los cuatro que fueron ordenados el 30 de junio de 1988 por Lefebvre.
El superior de la Fraternidad se refirió a una «circunstancia totalmente excepcional», ya que «desde el Concilio Vaticano II hasta hoy, las autoridades de la Iglesia manifiestan una actitud contraria a la fe y actúan en contra de la sagrada tradición». Según Pagliarani, es un «gravísimo deber» el de «transmitir la gracia del episcopado a estos sacerdotes». «Consideramos que las posibles sanciones o censuras contra este acto no tienen ningún valor», añadió. Para los lefebvrianos, comentó su líder, «es un día histórico» y «una fiesta». Para la Iglesia universal, en cambio, es un día en el que se reaviva una herida: la de la división.



























