Algo pasa con la serie de televisión The Chosen (Los Elegidos), que acaba de dar el salto de las plataformas en Internet a la gran pantalla. Algún gancho especial abriga para explicar cómo cientos de jóvenes acuden al cine para ver la temporada 5, que lleva por título ‘La última cena’.
Yelmo Las Arenas decidió exhibirla en las puertas de la Semana Santa; la jugada le ha salido redonda. The chosen: La última cena, es la entrega más aclamada de serie sobre la vida de Jesús con sus apóstoles.
Las cinco temporada han alcanzado la cumbre. Y eso que el guionista y director Dallas Jenkins propuso el proyecto a diversas productoras antes de liarse la manta a la cabeza y producirla él, mediante un crowdfunding. Ni siquiera el éxito de la primera temporada, en Netflix, logró convencer a los ejecutivos, que optaron por dejar colgados como un jamón a toda su comunidad de usuarios: la emitieron y si te vi, no me acuerdo.
Kyle Young, vicepresidente ejecutivo de The chosen , ya lo dejó entrever al reflexiona sobre algunas claves del fenómeno: “La vida de Jesús es una historia que resuena profundamente en la gente y casi todas las generaciones esperan que haya un cineasta o un grupo de cineastas capaces de revivirla. Nosotros la estamos contando de una forma muy original, casi como si la gente pudiera verse reflejada en la serie y conectar con Jesús”.
Jonathan Roumie, el actor de origen egipcio que interpreta a Jesús, es posiblemente el mayor acierto del rodaje. Antes del estreno señaló: “Mi fe me sostiene, es en lo que confío cuando tengo dificultades. Cristo es mi guía, la luz que me permite afrontar las pruebas de la vida y el sufrimiento de una manera manejable. Me ha cambiado la vida de muchas maneras. Me hace querer ser la mejor versión de mí mismo. Y creo que puede hacer eso por cualquiera que vea la serie».
Roumie se graduó en Bellas Artes y Cine en Estados Unidos y la Universidad Católica de América lo nombró doctor honoris causa por su ministerio evangelizador.

La emisión del lunes, 14 de abril, en la sala 4 de Yelmo Las Arenas, fue un clamor. Se emitieron tres episodios de la temporada 5, uno detrás de otro. La mayoría del público era joven; la salva de aplausos no se hizo esperar cuando, al final, lanzaron el trailer del capítulo 6. Una apoteosis que duró dos horas pese a la densidad de parte de sus diálogos.
Uno de los momentos excepcionales del guión narra el diálogo entre Herodes y Caifás para poner coto a la popularidad de Jesús, condecorado de facto por el pueblo como rey de los judíos. Ambos personajes, denostados por el catolicismo convencional, muestran una capacidad estratégica soberbia, sobre todo, para tejer la red de protección ante Roma en el caso de revueltas entre los seguidores del Mesías. De fondo, además de la predicación y la palabra de Cristo (valórese la escenografía similar al cuadro de Leonardo da Vinci que cuelga en Milán), fluye la corrupción del sistema que encarna Poncio Pilatos y que se prolonga a lo largo y ancho del mercado que antecede al Templo de Salomón, donde yace el sancta sactorum del judaísmo, y sobre el que Jesús la emprende a latigazos.




























