Antonio Doreste, presidente del TSJC, durante su toma de posesión.

Fernando Clavijo, presidente del Gobierno canario, se ausentó de la apertura del Año Judicial.

Las relaciones institucionales de Clavijo con Antonio Doreste, presidente del TSJC, y con el fiscal jefe, Vicente Garrido, son cordiales sin apenas nada que objetar.

Sin embargo, Clavijo suele expresarse por sus silencios y el de este lunes fue sonoro.

El equipo de Clavijo se olió la línea argumental que tanto Doreste como Garrido expresarían en favor de la Constitución española frente a la apuesta catalana que, por activa o pasiva, la participación del presidente nacionalista hubiera generado más de una susceptibilidad.

Es cierto que, a la misma hora, concluía el Consejo de Gobierno. Clavijo delegó en el vicepresidente, Pablo Rodríguez, la representación del Ejecutivo y, tal y como estaba previsto, magistrados y fiscales trataron de orientar (con encendidos discursos) a la ciudadanía en el complejo debate sobre el referéndum a cuenta de las instrucciones que el Consejo General y el Ministerio Público le han transmitido a los jueces catalanes de cara a impedir y sancionar las votaciones. Doreste llegó a afirmar: «Es el Poder Judicial el que se enfrenta…».

La apertura del Año Judicial en Canarias está cargada de acontecimientos, no solo por la corrupción (Canarias continúa entre las 5 regiones con más imputados) sino por el signo de identidad que Fernando Clavijo trata de darle a los contenciosos judiciales, sobre todo, en el ámbito que cuestione la legitimidad de Canarias en su capacidad normativa y su aspiración a un techo competencial pleno.

Pero este espinoso asunto al que aspira Coalición Canaria quedó para una mejor ocasión.

Al fichaje estrella del juez Emilio Moreno como viceconsejero de Justicia (ya confirmado este lunes) se le suma la contratación de un jefe de unidad (letrado de élite) que dependerá de la Presidencia del Gobierno con un único cometido: «Velar por el principio de unidad doctrinal«, un aspecto novedoso en la trazabilidad jurídica del Gobierno de Coalición Canaria que coincide en el tiempo con la secesión de Cataluña liderada por la Generalitat y 700 alcaldías.

De momento, esa unidad doctrinal es susceptible de analizar desde muchos puntos de vista, pero lo palmario es que CC se ha atrevido, por vez primera, a mostrar su acervo frente al poder judicial en un contexto de consagración de los nacionalismos frente al centralismo del Estado, sin renunciar, obviamente, al talante constitucionalista que ha profesado Fernando Clavijo desde que asumió el poder.