Catalunya cantada por Raimón, exponente identitario de una cultura propia en catalán.
Catalunya cantada por Raimón, exponente identitario de una cultura propia en catalán.

Catalunya, tal y como la cantó Raimón, tiene una cultura propia ajena a toda política. Desde siempre. Fue la prohibición sistemática a las manifestaciones de su propia identidad, la que hizo de ella una verdadera cuestión política.

En 1975, mientras Franco agonizaba (al fin), Raimón presentaba uno de sus clásicos que lo han hecho inolvidable: ‘Jo vinc d’un silenci’. Sucedía en el Palacio de los Deportes de Barcelona. Y su repercusión sería, a partir de entonces, indiscutible.

Un año antes, ya le había dedicado un álbum a Víctor Jara, junto a otros músicos franceses. Incluyendo la irrepetible ‘Amanda’, recordaba al malogrado cantante chileno asesinado por los militares golpistas de Augusto Pinochet en septiembre del ’73.

Pero su estigma ya había sangrado. Tan sólo una década antes, y puesto que ‘Al vent‘ se había convertido en la canción en lengua vernácula con más copias vendidas (más de 40.000), un jovencísimo Raimón (Játiva, 1940) fue invitado a participar en el Festival de la Canción Mediterránea con una canción en catalán.

El régimen franquista, por boca de su ministro de Información y Turismo de entonces, Manuel Fraga, afirmó: “No pasa nada porque haya una canción en catalán”.

‘Se’n va anar’ (‘Se fue’), canción de amor de Josep Maria Andreu y Lleó Borrell, votada por el público, gana el primer premio. A partir de ese instante del destino mucho más que caprichoso, la hasta entonces minoritaria canción catalana (¿inofensiva?), será objeto de la censura franquista.

Ello implicaba una serie de prohibiciones en el correr de aquellos tiempos… Como el hecho de que para mi padre fuera más fácil conseguir sus discos en París que aquí…Pero se escuchaban en casa, como los de Víctor Jara. Todos ellos.

El eco de las letras de Raimón se cuela entre 'esteladas' estos días...
El eco de las letras de Raimón se cuela entre ‘esteladas’ estos días…

Curiosamente, estos últimos tiempos me traen a la memoria imágenes y sonidos de mi infancia. De aquellas tertulias de intelectuales reunidos hasta altas horas de la madrugada, mientras mis párvulos ojos hacían esfuerzos por no cerrarse. Sonaba la música de Raimón, entre otros, sostenida en el aire por una intensa capa del humo de los cigarrillos.

Y es que había que mantener las ventanas cerradas…porque no se sabía bien cuál era el sentimiento de algunos vecinos. Sólo que siempre acechaban por la mirilla cuando los amigos se iban, cargados de letras y aspiraciones. De sueños y libertades.

Quién iba a decir que, 40 años más tarde, se haría necesario recordar las letras de un Raimón que ya se retiró de los escenarios con 77. Fue en el Palau de Barcelona el pasado mes de mayo.

Sonaron ‘Al vent’ y ‘Jo vinc d’un silenci’, por supuesto. Exponente de lo que se conoció como movimiento histórico de la Nova Cançó, este último título cuenta justamente la historia de cómo se intentó silenciar la lengua y la cultura catalanas.

Y de cómo se luchó para defender esas tradiciones propias. Dicha canción fue escrita en 1975 y sorprende que, todavía hoy, nos veamos obligados a recordar su letra.

Porque como también cantó Raimón: “Nosotros no somos de ese mundo. Hemos visto el hambre fue pan de los trabajadores. Hemos visto encerrados en la cárcel hombres llenos de razón. No, yo digo no, digamos no”. (‘Diguem No‘).

“Yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo

de gente que va alzándose

desde el fondo de los siglos

de gente que llaman

clases subalternas,

yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo.

Yo vengo de las plazas

y las calles llenas

de niños que juegan

y de viejos que esperan,

mientras hombres y mujeres

están trabajando

los pequeños talleres,

en casa o en el campo.

Yo vengo de un silencio

que no es resignado,

de donde empieza la huerta

y acaba el secano,

de esfuerzo y blasfemia

porque todo va mal:

quien pierde los orígenes

pierde identidad.

Yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo,

de gente sin místicos

ni grandes capitanes,

que viven y mueren

en el anonimato,

que en frases solemnes

no han creído nunca.

Yo vengo de una lucha

que es sorda y constante,

yo vengo de un silencio

que romperá la gente

que ahora quiere ser libre

y ama la vida,

que exige las cosas

que le han negado.

Yo vengo de un silencio

antiguo y muy largo,

yo vengo de un silencio

que no es resignado,

yo vengo de un silencio

que la gente romperá,

yo vengo de una lucha

que es sorda y constante«.