
León XIV habla el castellano a la perfección. Visitó Ávila y vivió durante años en Perú. Goza de ascendencia española y, al igual que su predecesor, es un fiel defensor de las causas precarias de la migración irregular.
Francisco se quedó a las puertas de viajar en 2024 y 2025 a Canarias para conocer de primera mano el esfuerzo solidario y encomiable de la sociedad isleña con la migración africana, convertida en el mayor cementerio marítimo del mundo.
El pontífice argentino confirmó el viaje e, incluso, se programó un diseño para convetir al Archipiélago en la escala geográfica hasta Buenos Aires.
Ahora, con ese ímpetu de Francisco al que aludió León XIV, la agenda papal habría incluido Canarias como uno de los primeros destinos que quedaron pendientes para llamar la atención de la comunidad internacional en la lucha contra las mafias y el tráfico de personas.
Según la atmósfera vaticanista, Prevost se desplazaría a Canarias en el segundo semestre de 2025, con el fin de aceptar la invitación de Fernando Clavijo, presidente autonómico, y colocar a las Islas como ejemplo de la tolerancia y la integración.


























