Beatificada una familia en Polonia por ayudar a judíos en el Holocausto
Casi 80 años después de ser asesinados a manos de policías alemanes y polacos por dar refugio en su granja a 8 judíos, que también cayeron a balazos. El Vaticano beatifica al bebé que la madre llevaba en su seno, sin estar bautizado
Beatificada una familia cristiana en Polonia (de apellido Ulma) por ayudar a los judíos en el Holocausto.
El Papa Francisco anunció que en la localidad polacada de Markowa, eran beatificados este domingo los mártires José y Victoria Ulma y sus 7 hijos, 80 años después del brutal asesinato a manos de policías alemane y polacos.
La totalidad de la familia exterminada por los nazis el 24 de marzo de 1944, por haber dado refugio a algunos judíos perseguidos.
“Al odio y a la violencia que caracterizaban aquella época, opusieron el amor evangélico. Que esta familia polaca, que representó un rayo de luz en las tinieblas de la Segunda Guerra Mundial, sea para todos nosotros un modelo a imitar en el celo por el bien y en el servicio a los necesitados“.
Los Ulma fueron muertos a tiros por policía alemana y la policía colaboracionista polaca. Albergaban en su granja de Markowa, una aldea del sudeste del país, a ocho judíos, que fueron también asesinados.
Unas 30.000 personas, entre ellas un millar de sacerdotes, participaron este domingo en la ceremonia de beatificación al aire libre en Markowa, a la que asistieron también el presidente de Polonia, Andrzej Duda, el rabino jefe de Polonia, Michael Schudrich, y una delegación de Israel.
La familia Ulma fue delatada por un policía polaco. En la madrugada de los crímenes, los niños Stanislawa, Barbara, Wladyslav, Franciszek, Antoni y Maria fueron los últimos en ser asesinados. Los primeros en caer acribillados fueron los ocho judíos que desde hacía año y medio vivían escondidos en el desván de la granja: el septuagenario Saul Goldman con sus hijos Baruch, Mechel, Joachim y Moses, along with Golda Grünfeld y su hermana Lea Didner con la hija pequeña de esta, Reszla, de 5 años, según el Instituto de Memoria Nacional (IPN), que ha documentado meticulosamente la historia de la masacre.
Tras la investigación necesaria para la instrucción de la causa de beatificación, el Papa Francisco declaró a toda la familia mártir, lo cual permite la beatificación sin el requisito de un milagro. Para el siguiente estadio, una eventual canonización, es decir, convertirse en santos, el martirio no es motivo suficiente, por lo que sí debería probarse un milagro por intercesión suya. Por norma, las ceremonias de beatificación se celebran en el país y diócesis donde los nuevos beatos nacieron o vivieron, mientras que las de canonización se celebran en el Vaticano.
En este caso, además, Para la Iglesia católica ha sido un delicado dilema cómo abordar el caso del bebé que Wiktoria llevaba en su seno al morir, por no estar bautizado, lo cual es un requisito para la beatificación. Finalmente, el dicasterio de las Causas de los Santos del Vaticano arguyó el 5 de septiembre que el niño nació durante el horror de los asesinatos y recibió el “bautismo de sangre” de su madre mártir. Así pues, según la Iglesia católica, la familia beatificada está compuesta por el padre, la madre y siete hijos.