Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell.

BBVA se queda a dos velas de tragarse al Banco Sabadell. El mercado recibió con satisfacción el rotundo fracaso de la operación hasta el punto de que la Bolsa de Nueva York festejó el rechazo de la OPA con una subida de casi el 7% en las acciones de BBVA. El presidente de la entidad, Carlos Torres, está al borde de la destitución, a la espera de una conferencia de prensa este viernes minutos antes de que abran los mercados europeos.

BBVA logró una aceptación del 25,33% del capital de Sabadell (25,47% de los derechos de voto), en la opa hostil lanzada en mayo de 2024, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

«La oferta pública ha tenido resultado negativo, al no haber sido alcanzado el límite mínimo fijado por el oferente para la validez de la misma», subrayó el supervisor, que finalmente ha dado a conocer el resultado de la operación este jueves, frente al calendario fijado inicialmente del 17 de octubre.

Al no lograr el umbral del 30%, el nivel mínimo y que BBVA se fijó para plantearse otros escenarios, la opa decae de manera automática.

Así y todo, BBVA se ha mostrado confiado respecto al nuevo horizonte que se le abre ahora al banco. Prevé poner el foco en el plan estratégico hasta 2028 que ya hizo público en verano y que no incluía la integración con Sabadell.

«Quiero agradecer a los accionistas de Banco Sabadell que han mostrado su apoyo al proyecto de unión, a los accionistas de BBVA por su respaldo constante, y al equipo del banco por el gran trabajo realizado a lo largo de todo el proceso. Mirando al futuro, nuestro plan estratégico para el periodo 2025-2028 nos mantendrán a la cabeza de la banca europea en crecimiento y rentabilidad», precisó un desgastado Carlos Torres tras conocer el informe del regulador.

En cuanto a Sabadell, su cúpula -el presidente, Josep Oliu, y el consejero delegado, César González Bueno- salen reforzaros de la operación. El reto ahora es que el negocio vuelva al día a día y, con un horizonte más amplio, demostrar que el proyecto de la entidad en solitario es viable o necesita finalmente de alguna operación corporativa.