Niño en ambulancia, en Alepo (Vídeo ADM).
Alepo, niño en ambulancia. Una foto que dio la vuelta al mundo (Vídeo ADM).

Por Nadia Jiménez Castro

Alepo, 35 médicos y sólo 11 ambulancias para casi 250.000 personas. Civiles todos, cuyo único pecado es haber padecido otra ofensiva en el pasado, la del ejército rebelde contra el gobierno sirio, en el marco de la Guerra Civil Siria.

Operaciones rebeldes ahora presuntamente vinculadas al DAESH, siempre según fuentes oficiales. ¿Verdadero o falso? Después de más de 5 años de enfrentamientos, un conflicto desdibujado a conveniencia y tantas ciudades arrasadas, cuesta vislumbrar la verdad.

Cinco de los ocho hospitales que aún resistían en condiciones lamentables, pero en pie, han sido bombardeados en lo que va de mes. En el Alepo oriental, ‘feudo rebelde’, el cerco que marca la línea divisoria entre la vida y la muerte es aún peor.

Pero si algo es cierto es que los corredores humanitarios no funcionan en los bombardeos aéreos. Y no hay victoria, ni rebelde ni gubernamental, cuando los que caen pertenecen todos al pueblo. Sobre todo, si ni siquiera alcanzan el metro de estatura.

Y es que en Alepo, la que fuera la mayor ciudad de Siria, sólo quedan ya los que no se pudieron marchar. (5 millones de sirios han huido tras la vida fuera del país y otros 7 millones deambulan por el país, en tránsito, sin saber bien hacia dónde).

Las rutas a la vecina Turquía están todas selladas. Tampoco cabe huir a la cercana provincia de Idlib (fronteriza con el territorio turco), también cerrada al paso y, en todo caso, igualmente bombardeada de manera discrecional.

El gobierno de Al-Assad se ceba especialmente en esta zona porque la victoria rebelde en la Ofensiva de Idlib (2 meses y 20 días), hace dos años,  fue de las más sonadas. Los combates giraron entorno a las ciudades de Jan Sheijun e Idlib.

Los alrededores de Idlib eran muy fértiles. Algodón, cereales, aceitunas, higos, uvas, tomates, semillas de sésamo, trigo y almendras. Históricamente, Idlib contenía además la antigua ciudad de Ebla. Archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 antes de Cristo.

Ahora, vaya uno a saber. Poco importa eso ya. Tampoco nadie se pregunta por el templo bizantino en Idlib o por la subsistencia de los religiosos cristianos del Monasterio de San Elías, ancianos todos, que acogía a medio centenar de viudas.

No es de extrañar que el Parlamento británico compare a la sitiada Alepo con Guernika. Pero el problema no es sólo el gobierno de Al-Assad. los bombardeos rusos han acabado con la vida de unos 4.000 civiles en lo que va de año.

Rusia tuvo siempre una relación estratégica con Siria. Se remonta a los días de la extinta Unión Soviética. Mantiene una base naval en la costa de Siria y ha sido su principal proveedor de armas.

Los vínculos, más que cercanos pues, con el ejército sirio están fuera de toda duda. Roger McDermott, experto en el tema militar ruso en la Fundación Jamestown afirma: “El Estado Mayor ruso ve esto como una oportunidad para probar sistemas nuevos o modernos, experimentar con la capacidad de combate y presentar evidencia del éxito de la modernización militar”.

Más allá del rol ruso en este conflicto, casi un tercio de los caídos bajo los ataques de su aviación son niños. Alepo se ha convertido en un orfanato en ruinas para los que tienen la suerte de sobrevivir a sus familias. Eso sí, mutilados y traumatizados de por vida.


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