Agaete desgajará la playa del casco urbano con la carretera de La Aldea.
La villa marinera se arriesga a radicalizar su fisonomía y calidad de vida. La fiesta de La Rama y la procesión católica de la Virgen, por ejemplo, se quedarán si su itinerario tradicional.
Ocurrirá a partir de 2022 si el pleno municipal o el Plan General del Cabildo no ponen remedio. O si el Gobierno canario, promotor de la obra que procede de La Aldea, no cambia los planes cuando los vehículos diarios entren en el pueblo.
Hasta entonces, un grupo de vecinos abre el viernes 31 de enero y el sábado 1 de febrero de 2020, un debate de participación ciudadana en el Casino agaetense (18.00 y 10.30 horas, respectivamente).
El objetivo vecinal consiste en ‘incidir en el diseño del trazado de la carretera de La Aldea en su paso por el casco de Agaete‘, tal y como reza el enunciado de la convocatoria.

La conexión entre la carretera del Norte (la GC2) y la nueva vía de La Aldea, prevé atravesar el casco de Agaete, una decisión que apenas ha levantado polémica entre los vecinos del pueblo, más pendientes hasta ahora de tumbar el macro-muelle.
El tramo aún no ha sido definido ni diseñado, pero su perimetraje «influirá determinantemente en la vida de los habitantes del municipio«, según la convocatoria de participación pública impulsada por AC Agaeteespacioweb, que cuenta con la coordinación de Instituto20grados.
Conceptos como la accesibilidad, la movilidad, los ruidos, la continuidad del barranco y la conexión entre barrios (sobre todo, el acceso a la playa).
El arquitecto urbanista Juan Palop ha participado durante 2019 en debates dentro del municipio (arropados por el economista Aníbal Santana) sobre el impacto social de la carretera, al que han acudido incluso ecologistas como Eugenio Reyes, de Ben Magec.
La carretera procedente de La Aldea se construirá en 2 años. Tiene un coste de 150 millones para solo 8 kilómetros, debido a las singulares infraestructuras del proyecto: 8 túneles, 2 viaductos, 1 paso inferior y 3 enlaces. La adjudicación recayó sobre Acciona, Ferrovial, Lopesan y Bitumex.

Otra cosa será cuando el trazado se asome al barranco de Agaete. La idea inicial es que penetre por el área de Las Candelarias, a la altura conocida como el Bosque, próximo al ingenio de azúcar, hasta llegar a la altura del cruce de La Aldea.
Palop alertó, en una conferencia en enero de 2019, que Agaete corre el riesgo de convertirse en «ciudad dormitorio«, alejando otros conceptos más sostenibles como un municipio «eco-social«.
La previsión de la carretera de La Aldea por incrementar en 20 años la cuota de coches hasta los 2.500 al día, de los que el 10% son unidades pesadas (camiones).
La vía que atravesará Agaete será de tramo rápido y, lo que es más sorprendente, interrumpirá el trasiego habitual que va del área costera al casco urbano, al ser imposible cruzarlo por su peligrosidad. La única alternativa factible será por el camino secundario que lleva a Las Salinas.

Palop plantea un escenario que pasa por deprimir las vías, reduciendo la contaminación sonora, visual y de emisiones, y «moderar el acceso al barranco» como «sistema productivo» para el interés general.
El consejero de Obras Públicas del Gobierno canario, Sebastián Franquis (PSOE), no ha recibido aún al grupo promotor de participación ciudadana de Agaete.



























