Absentismo laboral en Canarias indica que el 70% de los trabajadores no coge jamás la baja, según datos de la Confederación Canaria de Empresarios de Las Palmas. Contrariamente a la opinión extendida por las organizaciones sindicales, el conflicto de intereses que bordea al descenso de la productividad y de la competividad se centra en el 30% restante, donde el 70% repite por tres patologías diferenciadas.
La radiografía del mercado laboral acredita que el sistema se colapsa (o concentra) en el 8% de los contratados. De los 16 millones de empleados (por cuenta ajena y propia), más de 1 millón corresponden a trabajadores reincidentes. Según las bases de datos disponibles, en el caso de los trabajadores por cuenta ajena (contratados por empresas o por la Administración), los procedimientos de bajas de repitición rozan los 3 millones a nivel de todo el país, lo que da una tasa del 51%.
En el caso de Canarias, Las Palmas provincia (Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura) arrastran 23.700 trabajadores reincidentes, lo que da uno de los porcentajes más altos de España, con un casi un 8%. En Santa Cruz de Tenerife la cifra es «más moderada», con un 5,5% y unos 17.000 empleados de baja.
En medio del debate público entre patronales y sindicales, el estudio pormenorizado de la Confederación da valor al «trabajador responsable», donde el 70% acude a su puesto de trabajo cada día (700.000 en el caso de las Islas). «El 70% ha de trabajar por el 30% que incurre en absentismo».
Empresas como Hiperdino (con un 10% de bajas) o Jualino Bonny (con un 22%), acusan el desfase del 30%. Casualmente, este tercio de bajas coincide con un estudio elaborado por la Consejería de Educación del Gobierno canario durante el mandato de Paulino Rivero (entre 2007 y 2015), que determinó que el 26% de los docentes se ausentaba de su puesto de trabajo por incapacidad transitoria.
Según la Confederación de Empresarios, un 11% de los trabajadores con baja acreditó sufrir 10 o más patologías en un año. La patronal reclama más vigilancia en las listas de espera sanitarias, y una reducción de la burocracia.

























