Yuli se quedó a las puertas de los Goya

Yuli, definitivamente. Nuestro pleno al quince de Yuli se hubiese completado, como no podía ser de otra manera, con la siempre desbordante y acertada banda sonora de Alberto iglesias.

Yuli, una de las películas más sólidas de la temporada, se quedó a las puertas de los Goya.

El premio como actor revelación fue para Jesús Vidal, por Campeones, un actor discapacitado con un 10% de visión. En su discurso, Vidal apeló a la inclusión y diversidad en el cine como factor de reinserción de las personas con discapacidad.

Yuli narra la vida de uno de los grandes bailarines de clásico del mundo, Carlos Acosta, cubano de nacimiento y consagrada estrella del Royal Ballet de Londres, que llegó a convertirse en el primer artista de raza negra que interpretó a Romeo sobre los escenarios.

Yuli sonó con fuerza al conseguir 5 nominaciones a los Premios Goya, en las categorías de mejor actor revelación (el propio Carlos Acosta), guión adaptado, música original (Alberto Iglesias), sonido y dirección de fotografía.

Yuli está dirigida por una de las realizadoras más carismáticas del momento, la española Iciar Bollaín.

Espiral21 se lanzó a aventurar que Carlos Acosta se haría con el Goya como mejor actor revelación. Porque si Carlos Acosta ya sorprendió al mundo con su faceta como escritor al encarar la publicación de su propia autobiografía. ‘Sin mirar atrás‘, en la que se ha basado la película, la cámara no le ha sido infiel…

Yuli, Carlos Acosta, está inmenso en el papel de su propia vida, aunque sólo disfrutemos de él por tramos, claro, puesto que comparte rol con el niño y el adolescente que sale de Cuba para triunfar en Londres. Contenido y emotivo a la vez.

Y no era fácil ¡En absoluto! Como no fue fácil su propia vida, como no lo fue su carrera. Jamás lo es enfrentarse a los fantasmas del pasado ni afrontar el perdón necesario para abrir el propio corazón. Pero engancha y conquista. Carlos Acosta, Yuli, está acostumbrado a enamorar sobre el escenario.

Por otro lado, el Goya al mejor guión adaptado, en el que concurría Paul Laverty (marido de Iciar Bollaín), era nuestra otra apuesta segura, aunque tampoco fue para él.

Capaz de sintetizar los tropiezos y esfuerzos de una carrera como la de Carlos Acosta, que nace en un barrio marginal de La Habana, y acaba en Londres, sintetizarlos profesional y emocionalmente… y sobre todo, retratar esa Cuba de una manera distinta. Fresca y contemporánea, sin tópicos pero veraz.

Definitivamente, nuestro pleno al quince de Yuli se hubiese completado, como no podía ser de otra manera, con la siempre desbordante y acertada banda sonora de Alberto Iglesias. Nos declaramos rendidos, y no es nuevo, a sus acordes de vida. En este caso, la de Yuli, que no es otra que la de Carlos Acosta.

(No sucedió. Olivier Arson se llevó el Goya a la mejor música original por sus composiciones para la, sin duda, ‘protagonista política‘ de la noche, ‘El Reino’).

Y es que aunque resulte increíble, tampoco sonó el nombre de Iglesias en la soberanamente aburrida 33 ª Gala de los Goya, cuyos únicos momentos brillantes los protagonizaron dos mujeres bien distintas (¿o no?).

Rosalía, por supuesto, con una interpretación absolutamente sublime de ‘Me quedo contigo‘, en su particular homenaje a ‘Los Chunguitos‘.

Y ya rozando el final, Susi Sánchez, quien se alzó con la estatuilla a la mejor actriz protagonista por su papel en ‘La enfermedad del domingo’, regresando al auditorio después de representar su función teatral (en cartel estos días en la capital sevillana), es decir, lo que se dice una mujer trabajadora.

Con el arte en sus venas y los pies siempre sobre el escenario.