Turismo en cascos históricos como Vegueta

Catedrales y museos conviven con tascas y terrazas que son el reposo del viajero, la diversidad cultural enriquece aún más el patrimonio convirtiéndolo en un símbolo, como Montmartre, Portobello, Alfama o El Barrio Gótico

Nadie va a dudar de la belleza cultural y arquitectónica del histórico barrio de Vegueta. Durante décadas estuvo olvidado por las autoridades responsables del momento, lamentablemente, tampoco fue muy apreciado por el resto de vecinos.

Todas las ciudades que tienen la fortuna de tener un barrio antiguo o histórico se han preocupado en protegerlo de la especulación urbanística, han estado vigilantes para que se respete y conserven sus edificios emblemáticos.

Esto no significa que los barrios históricos tengan que ser solo un testimonio del pasado que nos cuenta sin voz, pero firmes ante el paso del tiempo, como se organizaba y vivía su comunidad en los principios de lo que hoy es una gran ciudad. Han visto y sufrido los cambios generacionales, sociales, políticos y culturales de todo un pueblo y nos enseñan a conocernos a nosotros mismo, de dónde venimos y sobre todo a donde vamos porque cualquier tiempo pasado no fue mejor.

Con el invento del turismo, me refiero al comercial que conocemos hoy en día, porque el turismo existe desde que el un ser humano sintió la curiosidad de conocer que había más allá de su comunidad, estos cascos históricos son los más visitados y confluyen en ellos una gran actividad comercial que se compagina con la actividad cultural e histórica.

Las catedrales y museos conviven con tascas y terrazas que son el reposo del viajero, la diversidad cultural de los visitantes enriquece aún más si cabe el patrimonio intrínseco del barrio convirtiéndolo en un símbolo, con solo nombrar Montmartre, Portobello, Alfama o el barrio gótico sabemos que hablamos de París, Londres, Lisboa o Barcelona.

Nuestra ciudad tardó en hacer los deberes y adoptar esta filosofía con Vegueta, si bien es verdad, que en las últimas décadas se han rehabilitado edificios de interés arquitectónico, monumentos, plazas y la desviación del tráfico rodado junto a la peatonalización ha servido para recuperar el esplendor de nuestro señero barrio.

A todo esto hay que añadir el revulsivo comercial y gastronómico que ha movilizado a la población aunque en medio de estos avances también se cometieron tropelías irreparables e irrecuperables de algunos edificios emblemáticos, el último en caer ha sido el primer hospital San Martín frente a la casa Colón para hacer un edificio de viviendas.

Y no me quiero olvidar del olor nauseabundo que invade Vegueta y otros barrios de la zona con los olores de la depuradora de Barranco Seco, a quien se le ocurriría instalarla justo a la entrada y salida de la ciudad, de locos sí, pero sin responsabilidad alguna.

Me queda recordarles que en Vegueta se celebran actos del Carnaval, Festival del Teatro, Festival de Jazz, Conciertos múltiples, Corpus Cristi, Semana Santa, la Pascua Militar, las Fiestas de San Juan, Oktoberfest, Circuitos de Running, Mercadillos, Tapas Tour, Romería del Rosario, Navidad y paro porque quedan muchos por mencionar y no quiero aburrirlos. Mi pregunta es ¿estamos usando o abusando de nuestro casco histórico?