Supremo tumba la antigua gasificadora de Granadilla, pero Enagás sigue

El regulador gasístico activó un segundo expediente administrativo que recoge cambios en el proyecto inicial de Gascan anulado por la Justicia

Supremo tumba la antigua regasificadora de Granadilla diseñada por la empresa Gascan, pero la de Enagás sigue adelante.

Tribunal Supremo anula la autorización concedida en 2012 por el Ministerio de Industria (José Manuel Soria) a Gascan para construir una planta regasificadora en Granadilla de Abona, en Tenerife, por no considerar suficientemente completo su proceso de evaluación de impacto ambiental.

El Supremo confirma así una sentencia dictada en igual sentido hace dos años por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que estimó un recurso de la Plataforma Ciudadana contra el Puerto de Granadilla.

Sin embargo, el fallo judicial no implica la paralización de los proyectos gasísticos para el puerto tinerfeño inaugurado el pasado fin de semana por Mariano Rajoy.

El proyecto de Enagás abriga cambios estructurales para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, como el gas canalizado o el suministro de buques (bunkering).

Enagás compró en 2015 Gascan, y ante los previsibles varapalos judiciales, inició en paralelo un procedimiento administrativo que está pendiente, en estos momentos, de la declaración de impacto ambiental.

En un comunicado público, este jueves, la Plataforma Ciudadana que recurrió los permisos de la regasificadora de Gascan, sostiene que la sentencia representa una “victoria clara que hace más evidente aún si cabe, el disparate que supone la inversión multimillonaria avalada con recursos públicos de la canalización de gas propanado en las islas, que pretende la empresa Redexis“.

Sin embargo, Redexis es una compañía coparticipada por fondos europeos y norteamericanos que no forman parten del capital de Enagás.

Enagás prevé invertir 260 millones de euros en la planta de Tenerife-Sur.