Quién dijo miedo

A los españoles lo que hay que hacer es controlarnos porque con poco vamos y la inconsciencia que estamos demostrando es infinita aunque nadie se atreva a denunciarlo tajantemente salvo los cuerpos de seguridad del Estado

Como todos saben, desde el pasado mes de marzo nuestro país se encuentra en estado de alarma. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tomó la firme decisión de gestionar directamente la crisis socio-sanitaria-económica que el Covid-19 ha desatado en todo el territorio nacional.

Los ciudadanos han pasado y estamos pasando por las diferentes fases que el Ejecutivo dispuso con el fin de  paliar los efectos de esta brutal pandemia. Desde el primer momento, el planteamiento fue salvaguardar la salud de los españoles pero sin descuidar el efecto económico que va a tener en nuestro Producto Interior Bruto (PIB).

El aumento del paro es de los mayores en las últimas décadas y la deuda nacional es estima que ascenderá a más de un 13%. La recuperación nos dicen que queda pendiente para el 2021 aunque los cálculos realizados en este sentido son más conjeturas y buenos deseos que datos firmes y rigurosos.

A día de hoy, es imposible concretar absolutamente nada y ni siquiera podemos realizar un análisis fidedigno del futuro a medio y largo plazo. Hacer cálculos económicos es tan difícil como  la realización de estudios sanitarios. Aún no hemos terminado de conocer el virus, cada día los expertos sanitarios nos ofrecen alguna novedad sobre nuevas mutaciones o de los posibles repuntes que están por venir, mientras nos resignamos y sufrimos esta devastadora pandemia. En esta nueva página de nuestra historia hemos pasado de los besos y abrazos a las distancias indiferentes, a las acusaciones de inconsciencia desde los balcones y a mirarnos con recelo, mientras los más mentalizados hacemos lo que podemos y tratamos de cumplir con las recomendaciones sanitarias establecidas.

Sindo Saavedra, con la mascarilla en su busto, en la playa de Las Cantera. (Foto Espiral21).

Se nos dijo que no volveríamos a la normalidad fácilmente y que empezar a recuperar la actividad económica sería casi imposible antes de final de año. El miedo al contagio, la falta de vacuna y el desconocimiento del comportamiento del Virus será suficiente para convencernos de que lo mejor es quedarse en casa.

Pero quién dijo miedo. Apenas el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha aflojado la mano en cuanto a normas de confinamiento, nos hemos venido arriba y nos lanzamos a la calle como desbocados. Desde el primer día que se permitió dar un paseo con los niños, el ejemplo que le hemos dado fue el menos indicado. Aglomeraciones, partidillos en el parque, tertulias y calles abarrotadas.

Pero ahí no queda la cosa, todos vimos atónitos y abochornados la fiesta homenaje que se hizo en Madrid por el cierre del Ifema. Alcalde y la presidenta de la Comunidad se dieron un baño de multitudes con brindis y reparto de bocadillos incluido.

En nuestra ciudad los paseos por nuestras calles han sido multitudinarios y sin respetar las distancias de seguridad. Pero lo que me parece más curioso es ver la cantidad de runner (corredores) y ciclistas que tenemos en este país. ¿Dónde estaban y qué hacían antes de la crisis? No lo sé, muchas agujetas se sufrirán el día después. Lo más bochornoso fue ver cómo se celebraban en el primer fin de semana de mayo, más de 30 botellones a pie de calle en Madrid. Así que de miedo nada, a los españoles lo que hay que hacer es controlarnos porque con poco vamos y la inconsciencia que estamos demostrando es infinita aunque nadie se atreva a denunciarlo tajantemente salvo los cuerpos de seguridad del Estado. Mientras la clase política parece que no entienden lo que la ciudadanía está esperando de ellos.

Gobierno y oposición siguen haciéndose la guerra buscando el rédito político. Ahora que las cifras de contagios mejoran las autonomías reclaman la devolución de las competencia sanitarias pero se olvidan que precisamente eran ellas las responsables de la sanidad en este país y las responsables de los últimos recortes y privatizaciones. Todos miran para otro la y se echan las culpas unos a otros. Se quejan de las decisiones tomadas por el Gobierno pero las alternativas brillan por su ausencia (a buen entendedor pocas palabras bastan). ‘Que no me llamas, que no me puedo reunir’ y otras lindezas son la excusa que se dan para no sentarse a buscar y aportar soluciones.

Pese a los múltiples errores, lo que está claro es que el Estado de Alarma ha rebajado las cifras de defunciones y de contagios. Este próximo miércoles 6 de mayo de 2020, se proponía su renovación aunque había partidos que amenazaban con negar su apoyo. Esto permitiría la libre circulación interprovincial lo supone la expansión del Covid-19 libremente.

Desde está sección hemos censurado los errores que se han cometido en la gestión de esta pandemia. La responsabilidad es de todos. Partidos, políticos, sindicatos, empresarios y ciudadanos.   

Es verdad que ningún gobierno, incluido el nuestro, tiene la experiencia de haber pasado por algo parecido y los errores se repiten en todos los países a partes iguales, falta de previsión en el abastecimiento del suficiente material sanitario, la compra de mascarillas no homologadas y la escasez de respiradores, etcétera, pero mal de mucho consuelo de tontos y nosotros no lo somos.

 Ahora es momento de unidad, de colaboración y de no bajar la guardia. Las responsabilidades de cada uno ya las exigiremos sin que nos tiemble el pulso y la mejor manera es teniendo memoria y no olvidarnos de lo sucedido y poner a cada uno en su lugar cuando lleguen las próximas elecciones. En ese momento es cuando los españoles tenemos, nunca mejor dicho, voz y voto.