Naciones Unidas resucita el plan de Olarte para El Sáhara

La ONU propone sustituir el plan de autonomía y el referéndum de independencia por una confederación al estilo de la Commonwealth

Naciones Unidas resucita el plan de paz para El Sáhara Occidental planteado en 2010 por Lorenzo Olarte, ex presidente del Gobierno de Canarias.

Olarte lanzó hace 8 años en la IV Conferencia en Nueva York sobre la ex colonia española, la posibilidad de convertir El Sáhara en una confederación avanzada con mayor rango que una comunidad autónoma.

En 2010, la propuesta de Lorenzo Olarte se incorporó a los archivos de Naciones Unidas y es ahora, con la llegada del nuevo enviado especial para El Sáhara, el alemán Horst Köhler, cuando la iniciativa del veterano político canario toma cuerpo.

La iniciativa de Olarte la ha hecho suya el propio Köhler hasta el punto de que se incorporará a las próximas conversaciones que Naciones Unidas ha comunicado a las partes en el conflicto.

Marruecos aún no se ha pronunciado de forma oficial sobre la posibilidad de poner encima de la mesa un proyecto de confederación pero la web periodistas-es.com ya informó de que el marco de negociación parte de un prototipo similar a los países miembros de la Commonwealth con el Reino Unido.

Un sector de la prensa marroquí, sobre todo, el ala crítica con el Gobierno alauita, enfatiza que la confederación no incluye el autogobierno del Sáhara ni tampoco la celebración de un referéndum de independencia, tal y como reclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

A priori, la oferta de Naciones Unidas podría satisfacer, en una primera ronda de conversaciones, a ambas partes.

(Infografía para entender el conflicto).

Naciones Unidas está confiada en relanzar la visión de Rabat y del Frente Polisario mediante una nueva relación jurídica en una confrontación que dura ya 43 años.

El borrador de una confederación avanzada que una el Sahara con Marruecos, seguiría el molde tradicional existente de la Commonwealth aunque la ONU también concibe otras opciones, como la relación de Montenegro con Serbia, o la del estado libre asociado de Puerto Rico con Estados Unidos.

La solución de la Confederación es compleja en su composición para satisfacer a ambas partes. Según fuentes conocedoras del expediente de descolonización, el Polisario supervisaría por vez primera una entidad que podría cuestionar la marroquinización del Sáhara.

Sin embargo, Estados Unidos trata a toda costa de abrir un rayo de esperanza al Magreb de manera que ayude a pacificar la zona. “Bastante lío hay ya en Libia tras la caída de Gadaffi. Estabilizar los gobiernos de Argelia y Marruecos es una prioridad para la comunidad internacional“.

La propuesta de Naciones Unidas coincide con el escándalo de presunta corrupción acaecido en el Gobierno de Marruecos, saldado con la destitución del ministro de Finanzas y el bloqueo de cientos de cuentas corrientes de altos cargos del Ejecutivo.

Washington impulsa el plan de paz de Olarte tras el nombramiento del consejero de Seguridad de Estados Unidos, John Bolton, -quien colaboró con el plan Baker I y II, cuando fue representante de Estados Unidos ante Naciones Unidas de 2005 a 2006- además de respaldar a Christopher Ross, predecesor de Horst Köhler como enviado especial del secretario general de la ONU en el Sáhara.

Marruecos está reticente hacia su figura así como a la del representante de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), el canadiense Colin Stewart, ambos criticados en los medios oficiales por el Majzén.

Dado los escarceos entre Marruecos y el Polisario en los últimos meses en las zonas liberadas del Sáhara, Estados Unidos “no desea improvisar”.

Un conflicto sobre el Sáhara contagiaría al Sahel y, especialmente, a Mauritania, que se ha convertido en el motor de contención de las zonas expansivas de Al Qaeda el Magreb.

Por ese delicado juego de equilibrios, el mandato de la Minurso solo se prorrogó seis meses, hasta octubre, y no un año como venía siendo frecuente en los últimos 10 años.

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