Importadores arriesgan 500 millones en mercancías almacenadas

Las empresas diseñan con los distribuidores programas de 'ayuda social' que eviten la destrucción de alimentos. El polideportivo García San Román se prepara para ser el primer gran comedor social cuando impacte la crisis a final de mayo

Importadores canarios de alimentación acumulan 500 millones de euros en mercancía almacenadas como consecuencia del cero turístico.

Según fuentes empresariales, los importadores y proveedores de hoteles y restauración se enfrentan a la “peor crisis” en la historia reciente de Canarias, debido al cierre de aeropuertos y a la clausura de la planta alojativa por el coronavirus Covid-19.

Firmas importadores tradicionales concentran decenas de contenedores en sus frigoríficos y en los puertos canarios al carecer de capacidad económica para emitir los documentos bancarios que permitan el levantamiento de los productos.

Una compañía, en concreto residenciada en Vecindario (GC), retiene en el Puerto de La Luz un contenedor con 20.000 kilos de cordero importado desde Nueva Zelanda.

La operación de cordero se pactó hace meses para asistir a la comunidad musulmana de Canarias para la celebración del Ramadán, que empezará este jueves 23 de abril de 2020.

Sin embargo, el importador apenas dispone de margen de maniobra para asumir el contenedor. El coste aduanero le repercutiría más gastos de los previstos al carecer de canal del venta que le ha ocasionado el subsector de la restauración.

Desde que se fijó el Estado de Alarma, el 14 de marzo, la industria y la importación han sufrido un serio revés que amenaza el empleo y la estabilidad de las empresas.

La cancelación de la actividad hotelera, acompañada de restaurantes, bares y cafeterías, “ha supuesto un mazazo” para las compañías agroalimentarias, según las mismas fuentes.

Las cifras son alarmantes y llegan a niveles “graves“: 20.000 kilos de cebolla y 10.000 kilos de ajos pelados van camino del vertedero ante la imposibilidad de que sean asumidos por ongs y bancos de alimentos por déficit de capacidad para el proceso de mantenimiento en frío.

La lista de alimentos es interminable y afecta a productos perecederos, como huevo líquido, yogures, pescados, barras de queso, mantequillas y todo tipo de carne. “Los estocajes son muy elevados y la mayor parte caduca en semanas“.

Para tratar de paliar los efectos de la caducidad, las empresas diseñan con los distribuidores programas de ‘ayuda social’ que evite la eliminación, de alimentos.

El polideportivo García San Román, en Las Palmas de Gran Canaria, se prepara para ser el gran comedor social d las Islas cuando la crisis impacte con toda su severidad a partir de final de mayo, una vez que se inicien los primero pagos de los Ertes, donde los beneficiarios cobrarán hasta un 30% menos de la nómina, según la normativa del Gobierno.

El Ayuntamiento de Las Palmas y las principales ongs como Cruz Roja, Cáritas, Las Palmas Acoge o Banco de Alimentos tantean la puesta en funcionamiento de la asistencia a pobres y sin techo.

Las empresas plantean una “profesionalización“de los servicios sociales en los comedores que se organicen a gran escala, tanto de cocineros como dispensadores, además de un surtido variado de comida para garantizar la dieta básica a los perceptores.

En las propuestas iniciales, el personal de cocina procedería de los hoteles y restaurantes sin actividad, mientras que la alimentación provendría de las principales cadenas y de los importadores e industriales.

Comedores sociales como la Hijas de la Caridad, en LPGC, dan bolsas de comida a más de 100 personas cada día.