En el avión, mascarilla

Bruselas no ha concretado si habrá que reducir el aforo o redistribuirlo para mantener la distancia social recomendada y si es viable la oferta de bonos a los pasajeros

Se aguardaban con mucho interés, especialmente en el sector turístico, los resultados de la reunión de la Comisión Europea (CE), el gobierno u órgano ejecutivo de la Unión (UE) que iba a tratar la reactivación del transporte, sobre todo, el aéreo que, en la práctica, se considera paralizado. No parece que hayan sido muy satisfactorios, de acuerdo con las informaciones que se fueron recibiendo. Habrá que andarse con cautela y estar atentos, entonces, a las reacciones que se vayan produciendo: son fechas y decisiones determinantes para los planes de los Estados miembros, en definitiva, para todos los ciudadanos europeos que deben ser conscientes de lo que está en juego.

La CE ha dejado claro que el uso de la mascarilla será obligatorio en el interior de la cabina del avión. Pero no ha concretado si habrá que reducir el aforo o redistribuirlo para mantener la distancia social recomendada y si es viable la oferta de bonos a los pasajeros, en lugar de reembolsos por los vuelos cancelados a causa de la pandemia. ¿Cuáles son las obligaciones de las compañías aéreas en ambos casos? Esa es la gran pregunta.

La Comisión había propuesto una serie de directrices que, teóricamente, serían el sostén de la restauración segura y gradual del transporte de pasajeros por vía aérea, ferroviaria, terrestre y fluvial. En concreto, la necesidad de limitar el contacto entre los pasajeros y los trabajadores del medio escogido, y los propios pasajeros, reduciendo, cuando sea factible, la densidad de pasajeros para contener o reducir el riesgo de infección. Hay un paquete de indicaciones sobre el uso de unidades de protección personal, como mascarillas faciales y protocolos adecuados en caso de que los pasajeros presenten síntomas de Covid-19. Las directrices también hacen recomendaciones para cada medio de transporte.

La CE sí fue más concreta al establecer el uso de mascarilla por los viajeros mientras se desplacen en transporte compartido (aviones, trenes, autobuses) o permanezcan en aeropuertos y estaciones de ferrocarril. Serán suprimidos los denominados ‘carros-buffet’ y los vagones comedor. Otro acuerdo al que deben prestar atención los establecimientos turísticos: se instará a los hoteles y restaurantes a limitar el número de huéspedes para que respeten las reglas de distanciamiento social. Con el fin de vigilar de cerca la evolución de la enfermedad, e identificar rápidamente cualquier punto de acceso, la Comisión acordó garantizar que las aplicaciones telefónicas de rastreo de contactos funcionen a través de las fronteras.

La comisionada europea de Transporte, la rumana Adina Vălean, al término de la sesión puntualizó: “Nuestro objetivo es crear condiciones seguras en todos los modos de transporte, en la medida de lo posible, tanto para las personas que viajan como para los trabajadores del transporte. A medida que restablezcamos la conectividad, estas pautas proporcionarán a las autoridades y partes interesadas un marco estándar. Nuestra prioridad es restablecer la movilidad lo antes posible, pero solo con disposiciones claras para la seguridad y la salud”.

En cuanto a los cupones o bonos de viaje, la CE recomienda que se conviertan en una alternativa viable y más atractiva al reembolso de los viajes cancelados, en cuanto sean un factor dinamizador para los propios turoperadores dadas las dificultades financieras que atraviesan en plena pandemia.

Veremos cómo se desenvuelven en la práctica unos y otros. La sensación que queda es que será necesario concretar bastante más.