Els Joglars hace aguas (Perdón, fa aigües)

Amparados en la idea del arte como patria universal a través de la figura del artista Santiago Rusiñol, tratan de manipular/contentar al espectador complaciente

Els JoglarsDe veritat? ¿La crítica es verdadera crítica cuando recurre a tópicos? Cuando esto ocurre quizá tan sólo se limita a contentar a unos (curiosamente, la gran mayoría), frente a otros pocos.

La verdadera crítica sería afrontar la escena con el mismo espíritu satírico hacia los dos partes… Porque lo que es a mí, me faltó ese mismo ‘tufillo’ pero sobre la monarquía o sobre el 155. Algo, al menos.

No elude ni uno sólo de los tópicos sobre el nacionalismo catalán. Amparados en la idea del arte como patria universal a través de la figura del artista Santiago Rusiñol, tratan de manipular/contentar al espectador complaciente.

A ese espectador que quiere el ruido por encima de la reflexión, y la chanza facilona en vez de la aguda ironía. Los tópicos están para romperlos, al menos si de verdad queremos entrar en el fondo de las cosas y calar en la opinión.

Claro que si sólo se aspira a hacer bolos oportunistas para el gran público allá donde se banaliza la propia identidad, tanto como la crisis de una sociedad, quizá es el momento de abandonar el ‘franquiciado’ de un nombre como ‘Els joglars’.

Cuando te conviertes en otra cosa, merece la pena reconocerlo y asumirlo. Cuando ya se ha perdido esa esencia crítica, verdaderamente crítica, con la que nació una formación que abanderó el cuestionamiento como posicionamiento… Y el humor como instrumento del ingenio, no su mero eje sin gracia… Toca a fin.

Carente de fuerza o gancho, y absolutamente plana en su desarrollo, no vale la pena ni entrar a valorar los breves instantes de interés escénico por el uso de recursos tales como sombras chinas, pantomimas y algunas proyecciones. Insuficiente y sin profundidad, no tiran de un carro vacío.

Ni que el propio Santiago Rusiñol les hubiera dicho: “Aneu a escampar la boira” (“Vayan a esparcir la niebla”), o lo que es lo mismo, poco más que pasearse sin ninguna otra intención de más. (En catalán, del bueno).

Poco recorrido queda ya, en definitiva, cuando, a su paso por el Teatro Cuyás de Las Palmas, se confunde la ironía con alegoría y el chasco puede ser tan monumental como el de aquel que acude a la ópera, pero se topa con una zarzuela. Lejos, y hasta enmudecido, nos queda Albert Boadella‘Adéu Fontseré’.