Cristo Redentor de Río con las 166 banderas de países afectados

El símbolo de la Fe de Brasil traslada al mundo la solidaridad carioca con una oración por las curaciones del Covid-19

Brasil es mucho más que ritmo carioca al calor de la samba carnavalera. Brasil es un país lleno de Fe, que contagia por el cariño incluso ante las adversidades más calamitosas.

Su población conoce la hambruna, la desdicha o la precariedad pese a las enormes riquezas naturales, pero jamás ha perdido ni la esperanza ni la sonrisa. “Muchos vivimos en el día y para el día, pero tratamos de ser felices porque la alegría de vivir es gratis, y es lo único que conservamos“, afirma a este diario desde la fabela de Rosinha uno de los productores musicales que coordina una de las bandas más importantes de este barrio, Augusto Da Silva.

Claro que somos conscientes de los riesgos epidémicos de este virus que vimos nacer lejos de nuestra tierra y que ahora se ha hecho global. En Europa, por ejemplo, creen que nuestra sonrisa es forzada, o que desconocemos los riesgos que entraña una enfermedad así. Todo lo contrario, estamos informados y sabemos a lo que nos enfrentamos, pero somos un pueblo que siempre renace y ganaremos a este virus con nuestro optimismo, nuestra Fe y nuestra alegría“.

De Rosihna, el trayecto hasta Botafogo, uno de los barrios costeros de Río de Janeiro, se tarda 30 minutos en taxi. Atraviesas Leblon, Ipanema, Copacabana y Leme.

Desde la sexta planta de un hotel de 2 estrellas ubicado a escasos metros del frente marítimo, se contempla la silueta del Cristo Redentor o Cristo Corcovado, la estatua de 38 metros de Cristo Redendor, ubicado en lo alto del parque nacional de Tiyuca. Se construyó en 1931 y desde entonces es el punto de peregrinación religioso y turístico más famoso de Río y, posiblemente, de todo Brasil.

Sobre ese Cristo, convertido en una enorme figura de Jesús de Nazareth con los brazos abiertos, el mundo entero vuelve a contemplar la fuerza que irradia su altura al lucir, desde este jueves 19 de marzo de 2020,  las banderas de los 166 países en los que se han registrado casos de coronavirus.

Su transfigurción se proyectó en un acto religioso sin público para orar por todos los enfermos del planeta y la imagen se ha convertido de golpe en viral, como si de un nuevo milagro se tratara.

El obispo de Río, cardenal Orani Joao Tempesta, ofició el acto y tan sólo tuvo como espectadores directos fotógrafos y camarógrafos con credencial, ya que el Santuario está cerrado por el Covid-19.

La proyección especial de las banderas sobre la estatua de hormigón se produjo inmediatamente después de que el cardenal de Río rezara el Padrenuestro para interceder por los enfermos con coronavirus en todo el mundo.

Tras la proyección de las banderas, en el cuerpo del Cristo Redentor fue exhibido el mapa de cada uno de los continentes con casos de la enfermedad.

“Es un momento de oración y de unión entre los pueblos. Rezamos y le pedimos a Dios que las autoridades encuentren los caminos y que todos colaboren para que podamos superar lo antes posible este tiempo difícil”, explicó Tempesta.