Arte Industrial en los misteriosos silos

¿Se imaginan ahora los silos del Puerto de la Luz y de Las Palmas revividos en su exterior con el color de los maravillosos grafitis del brasileño Eduardo Kobra?

Arte Industrial o industrias ‘customizadas’, desde las viejas fábricas o naves industriales, a los misteriosos silos en los que casi todo cabe insinuarse. Ellos murieron para ahora renacer con el Arte que, industrialmente, llegó para quedarse instalado en la contemporaneidad.

Desde la Tate Gallery en Londres que, a orillas del río Támesis, amplió sus dominios con la incorporación de otro edificio más hace ya dos años, haciendo del diseño la transición para su nueva misión… Al espacio multimedia de la antigua fábrica de cervezas de Wiels (región de Bruselas).

La antigua central eléctrica en la que se ubica el Kunstkraftwerk de Leipzig y donde las exposiciones ‘brillan’ como en ningún otro sitio; o también la antigua azucarera en la zona de expansión de la magnífica Lyon (‘La Sucrière’), en la ‘Confluence’ de sus dos ríos, donde los dos Silos lucen con sendos carteles enormes para indicarnos la ‘droite’ y la ‘gauche’ (derecha e izquierda).

Irresistibles. Y hablando de silos… Sí, esas extraordinarias torres cilíndricas dedicadas en un inicio, pero no solamente, al almacenamiento de grano. Pero que ya sedujeron al mismísimo Le Corbusier, entre otros modernistas de principios del siglo XX.

'La Sucrière', antigua azucarera de la ciudad de Lyon 'reconvertida' al Arte.

‘La Sucrière’, antigua azucarera de la ciudad de Lyon ‘reconvertida’ al Arte.

Sólo en los EEUU superan las 10.000, según el Departamento de Agricultura, y buena parte ya en desuso. Sencillamente, las rutas de distribución y envío cambian.

¿Pero imaginas reutilizar estos retratos del pasado como atracción turística? Como conocimiento de la propia historia, pero dándoles una cara nueva y un destino alternativo.

Los norteamericanos, cuya visión del ‘marketing’ está más que incentivada, han hecho de algunos, no sólo museos o instalaciones artísticas, sino hasta hoteles y centros comerciales.

(Como el ‘Magnolia Market’ en los Silos de Waco, Texas). Un complejo dedicado al ‘shopping’ y diseñado en torno a dos viejos contenedores de acero para semillas de algodón, con 120 pies de altura. Cuenta incluso con un espacio al aire libre para camiones de comida, y en desde que se inauguró en 2015, computa 1,6 millones de visitantes por año.

¿Acaso no sería más costoso demolerlos y renunciar al futuro de todo un pasado?

En en el paseo marítimo de Ciudad del Cabo también tuvieron otra buena idea. El Museo de Arte Contemporáneo Zeitz de África del Sur se asienta sobre un complejo de 42 silos de granos desde hace un año, después de casi dos décadas en desuso. Con 187 pies de altura, fue la estructura más alta en el África Sub-sahariana cuando se construyó en la década de 1920.

Hoy alberga la colección de arte de del filántropo Jochen Zeitz. Pero no hay que irse muy lejos de nuestro archipiélago para encontrar ejemplos de visión más allá de lo ‘metálico’. Pensemos en el ‘Espacio Cultural El Tanque’ en Tenerife.

Ya celebró dos décadas de espacio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter industrial, gracias a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno canario pero, sobre todo, al empeño de la asociación cultural ‘Amigos del Espacio Cultural El Tanque’.

No era un silo de granos sino un tanque de refinería que, a medida que se desmanteló, se le dio otra visión integradora en la sociedad. Hasta el punto que un antiguo ‘finger’ de pasajeros del Puerto de Santa Cruz sirve de acceso a modo de pasarela desde la calle.

¿Se imaginan ahora los silos del Puerto de la Luz y de Las Palmas revividos en su exterior con el color de los maravillosos grafitis del brasileño Eduardo Kobra, tan internacional como el mismísimo Pelé?

¡Sssshhh…! Es sólo una idea. Perdón, una silo-idea de ‘amor industrial’.