10 claves para entender por qué perdimos La Caja Insular

La presidenta de la comisión, Ana Oramas, inicia los trabajos para esclarecer la crisis del sistema financiero y el caos de las cajas de ahorro que acabó pagando el Estado

A cuenta de la comisión de investigación que comienza este jueves en el Congreso de los Diputados, Espiral21 repasa las 10 claves que determinaron hace 4 años el final de La Caja Insular de Ahorros de Canarias tras ser absorbida por Bankia.

La presidenta de la comisión, Ana Oramas, inicia los trabajos para esclarecer la crisis del sistema financiero y el caos de las cajas de ahorro.

La Caja desapareció de la noche a la mañana al integrarse en Bankia. Un activo de 400 millones de euros se redujo a la nada. La Audiencia Nacional acusa a 32 consejeros de BFA-Bankia por dos delitos de presunta estafa y falsedad en un “plan defraudatorio” que afectó a miles de inversores que compraron acciones de Bankia o que suscribieron acciones preferentes (canjeables por acciones) y que vieron cómo desaparecían los ahorros de toda una vida.

1.Fracaso del nacionalismo. La malograda fusión las dos cajas canarias ha sido, hasta ahora, el gran fracaso del nacionalismo. El pleito insular y la inmadurez territorial de Coalición Canaria impidieron que las Islas cuenten hoy con un instrumento de financiación propio.

2.Proyectos opuestos. Tenerife (Cajacanarias) tiró hacia Cataluña, primero con Banca Cívica y después con La Caixa. Las Palmas, en cambio, se arriesgó con Madrid gracias a los contactos del PP de José Manuel Soria con Rodrigo Rato y Esperanza Aguirre.

3.Diferencia patrimonial. Las cajas se transformaron en fundaciones. Caixa garantizó un patrimonio a Cajacanarias de 125 millones de euros. Bankia, en cambio, lo cifró en menos de 700.000 euros. La diferencia tan abismal se sustenta en el valor atribuido a la Obra Social. Cuando se calculó la asignación, las acciones de La Caja en BFA (la matriz de Bankia) pasaron a valer casi cero.

4.La reformulación de las cuentas. La Caja se integró en Bankia en diciembre de 2010 entregando al equipo de Rato 400 millones de euros en activos, a cambio del 2,45% del capital BFA. La comisión de control advirtió entonces que las cuentas no respondían a la realidad. Las cuentas jamás se reformularon y un año después la consultora Deloitte llegó a la misma conclusión. El consejo de administración tampoco hizo caso.

5.El desplome en Bolsa. Poco después de salir a Bolsa a 3,75 euros, las acciones caen en picado. El banco de inversión Nomura previó un desplome de hasta 0,2 euros. 400.000 accionistas quedan atrapados.

6.García Falcón se fue. La presión social y política se hacía insostenible desde la salida a Bolsa en junio. Juan Manuel García Falcón, director de La Caja durante 10 años, abandonó la entidad deprisa y corriendo seis meses después (enero 2012). Juan Manuel Suárez del Toro tomó las riendas ejecutivas después de que en 2008 fuese elegido presidente gracias al acuerdo entre Nueva Canarias y el Partido Popular. En marzo de 2012, la comisión de control aceptó las recomendaciones de Deloitte sobre la reformulación a la baja de las cuentas de La Caja. En ocho meses, el 2,45% de BFA valía 26 millones.

7.Qué poco valía BFA. La participación de La Caja en BFA cayó en consonancia con el afloramiento de un agujero que obligó al Estado a poner 5.000 millones de euros. Rato había creado una bicefalia colocando los activos más delicados en BFA, pero según los expertos, Bankia y BFA eran lo mismo. Los 400 millones en activos pasaron a valer 235 millones semanas antes de la salida a Bolsa. La Caja ya había perdido la actividad financiera y todo el patrimonio inmobiliario (Tenerife, en cambio, los conservaba casi intactos). Todo ese activo se diluyó a cero.

8.  Rato dimitió. El Gobierno de Rajoy forzó la salida de Rato en mayo de 2012 y lo sustituyó por José Ignacio Goirigolzarri (exBBVA). BFA reformuló las cuentas y afloraron 7.000 millones de euros en pérdidas tras rebajar su participación en Bankia y regularizar activos fiscales. La Audiencia Nacional abri´p diligencias contra los consejeros de BFA-Bankia.

9. El divorcio sin daños ni perjuicios. Ante el escándalo social, La Caja  (aún operativa a efectos jurídicos) limita sus responsabilidades. El consejo de administración de julio de 2012 se divorcia de Bankia sin pedir compensaciones. Al consejo pertenecían destacados políticos como Román Rodríguez o Pepa Luzardo. La Caja no judicializó la perdida de valor de BFA, que subía a 13.000 millones. Suárez del Toro, además, seguía como miembro del consejo a la espera de la entrada del Frob (Estado). En La Caja, la segregación de activos que acabó en manos de operadores privados, por ejemplo, fue uno de los procedimientos más opacos en la historia de la entidad. En junio del 2012, el presidente de la comisión de control, José Ramón Durán, denunció ante la Fiscalía Anticorrupción presuntos delitos en La Caja archivados por la ausencia de pruebas.

10. La Audiencia Nacional pone la directa. En noviembre de 2012, Juan Manuel Suárez del Toro declaró en la Audiencia Nacional como investigado (antes imputado) por el caso BFA-Bankia, junto a los 32 consejeros de la entidad. Afirmó que su voto a favor de la salida a Bolsa seguía la recomendación de los técnicos. Los emails de los inspectores del Banco de España, desvelados estos días, acreditan que el conglomerado BFA-Bankia era inviable. Lo advirtieron pero casi nadie hizo caso. Canarias se perdía una entidad propia y el peor saldo correspondía a Las Palmas. Tenerife salió mucho más airosa del final precipitado de las cajas. La Audiencia Nacional emitió en mayo el auto de apertura de juicio oral.